Siete tanqueros de petróleo habrían sido golpeados en el estrecho de Ormuz en un solo día, según afirmó el Cuerpo de Guardias Revolucionarias Islámicas de Irán (CGRI) este jueves. De confirmarse, sería el mayor número de embarcaciones dañadas en una jornada desde que comenzó la guerra entre EE.UU. e Israel contra Irán, el 28 de febrero de este año. Las afirmaciones no pudieron verificarse de forma independiente, y el comunicado del CGRI no detalló posibles víctimas ni las banderas de los buques.
Cuatro en llamas, tres por minas
Según el CGRI, cuatro de las embarcaciones transportaban petróleo cuando fueron atacadas y se incendiaron durante la noche. Las otras tres quedaron inmovilizadas tras chocar con minas. La combinación de métodos —ataques directos y minas— marca una escalada en el tipo de operaciones que Irán ha venido ejecutando sobre el tráfico marítimo en la zona.
Junto al reporte de los ataques, el CGRI lanzó una advertencia directa a Washington. "Las fuerzas militares de EE.UU. deben saber que si esta tendencia continúa, el conflicto se extenderá a sus bases en la región", afirmó la guardia en un comunicado publicado en su sitio Sepah News. "Esta es una advertencia seria."
La versión de EE.UU.
Un portavoz del Comando Central de EE.UU. rechazó las afirmaciones sobre las minas. Hablando de forma anónima, le dijo a Al Jazeera que las fuerzas estadounidenses ya despejaron los canales de navegación internacional de ese tipo de artefactos y que Irán está recurriendo a misiles y drones. El portavoz también señaló que el estrecho sigue operativo, con el 95 por ciento de los buques logrando pasar, y catalogó los ataques como una señal de "desesperación" iraní ante el bloqueo que EE.UU. mantiene sobre el país.
Desde la Casa Blanca, el presidente Donald Trump publicó en su plataforma Truth Social que Irán "está haciendo todo lo posible para subir el precio del petróleo antes de las elecciones de mitad de término en EE.UU." y calificó los reportes de minas y ataques como "golpes falsos".
Ormuz, eje del conflicto
El estrecho de Ormuz concentra una fracción decisiva del comercio energético global. Antes del estallido del conflicto, por allí pasaba un quinto de todo el petróleo mundial. Irán reclama control sobre el paso y lleva meses atacando buques que intentan transitarlo sin su autorización. EE.UU. respondió escalando la escolta militar a los navíos comerciales, lo que a su vez derivó en un aumento de los ataques iraníes.
Dentro de Irán, la situación tiene su propia dinámica. Corresponsales en Teherán señalaron que hay conversaciones sobre una escalada inminente, con sectores del gobierno iraní anticipando un ataque estadounidense incluso antes de las elecciones de mitad de período de noviembre. El jefe del ejército del CGRI habría declarado que Irán está "más preparado que nunca" y que dispone de armamento suficiente para una guerra simétrica contra EE.UU., aunque estas afirmaciones tampoco pudieron verificarse de manera independiente.
Desde Washington, el cuadro político complica las opciones de Trump. Analistas y corresponsales que cubrieron la Casa Blanca esta semana señalaron que atacar a Irán no parece servir a los intereses republicanos de cara a noviembre: encuestas recientes muestran que la mayoría de la población estadounidense no quiere que sus impuestos financien una escalada bélica, y la suba del precio del combustible generada por el conflicto suma presión interna, incluida desde dentro del propio Partido Republicano.