El HMS Prince of Wales (R09) zarpó el domingo pasado de Portsmouth rumbo al Ártico y el Atlántico Norte con sus F-35B a bordo, dando inicio a la segunda fase de la operación Firecrest bajo mando de la OTAN. Es el despliegue ártico más significativo del portaaviones desde que entró en servicio, y llega en una semana en que el Gobierno británico publicó su Marco de Política Ártica, un documento que describió a la Flota del Norte rusa como una fuerza capaz de amenazar al Reino Unido, Europa Occidental y Norteamérica.
El grupo de combate
Petty Officer Photographer Jay Allen — OGL 3
El grupo aéreo embarcado integra aviones de combate Lockheed Martin F-35B, helicópteros Leonardo Merlin Mk4 Commando, Merlin Mk2 de guerra antisubmarina, los utilitarios AW159 HM2 Wildcat y sistemas aéreos no tripulados de carga pesada Malloy T-150/T-150B. Como escolta directa figura el destructor Tipo 45 HMS Dauntless. El despliegue moviliza a más de 1.200 militares británicos.
Los F-35B son la variante STOVL (despegue corto y aterrizaje vertical) y los opera una fuerza conjunta de la Royal Navy y la RAF con base en RAF Marham. El Prince of Wales es uno de los dos portaaviones de la clase Queen Elizabeth, el corazón del UK Carrier Strike Group junto al HMS Queen Elizabeth (R08).
El desafío ártico
Este despliegue presenta exigencias que no tuvo la misión anterior en el Indo-Pacífico, entre abril y noviembre de 2025. La formación de hielo en cubierta, la congelación de las salpicaduras de agua de mar sobre las superficies, la nubosidad baja, las escasas horas de luz y un estado de la mar que desplaza el punto de toma complican a un avión que aterriza verticalmente sobre una cubierta en movimiento. El personal de mantenimiento trabaja expuesto en condiciones que deterioran al personal y los equipos con mayor rapidez que en aguas cálidas. Demostrar que los revestimientos furtivos, los sensores y la cadena logística del F-35B pueden soportar ese entorno es, según la fuente, una de las principales razones que justifican el despliegue.
Contexto estratégico
El grupo operará en aguas cercanas al área de responsabilidad de la Flota del Norte rusa, que opera desde las bases navales de la península de Kola. El Marco de Política Ártica publicado esta semana recogió además el compromiso de duplicar el número de militares británicos desplegados en Noruega hasta alcanzar los 2.000 en los próximos tres años, y de asumir un papel en las misiones de policía aérea de la OTAN desde Islandia.
El grupo participará en los ejercicios Neptune Strike de la Alianza junto a Noruega, Dinamarca y Alemania. Louise Sandher-Jones, ministra de las Fuerzas Armadas, lo definió en estos términos: "El despliegue del HMS Prince of Wales y de su ala aérea en el extremo norte y el Atlántico Norte, bajo el liderazgo de la OTAN, constituye una clara demostración del compromiso del Reino Unido con la Alianza y de su contribución a la seguridad y la estabilidad duraderas del Atlántico Norte".
Durante la escala en Oslo, el portaaviones también acogerá el Atlantic Future Forum y la International Sea Power Conference, donde responsables de defensa, representantes de la industria y funcionarios debatirán sobre seguridad euroatlántica.