Entre el 15 y el 19 de octubre, el satélite ruso Cosmos 2612 ejecutó una serie de maniobras controladas alrededor del ICEYE-X36, un satélite de imágenes por radar de apertura sintética (SAR) operado por la empresa finlandesa ICEYE y registrado en Estados Unidos. La firma de seguimiento espacial LeoLabs, que monitoreó el episodio en tiempo real, determinó que ambos objetos se acercaron a aproximadamente 500 metros el uno del otro. Datos de fuentes públicas de seguimiento orbital como satellitemap.space y orbitalradar.com sugieren que el acercamiento máximo pudo haber sido aún mayor: el satélite ruso podría haber pasado a unos 26 metros del ICEYE-X36 en el punto más cercano, aunque LeoLabs no pudo confirmar ni desmentir esa cifra específica.
El movimiento no fue un sobrevuelo casual. Según LeoLabs, el Cosmos 2612 "cerró desde cientos de kilómetros de distancia hasta una proximidad extrema, maniobró alrededor del ICEYE-X36, permaneció en las cercanías durante un período extendido, y luego comenzó a alejarse". La firma describió la secuencia como un conjunto de capacidades que podrían usarse para inspeccionar, caracterizar, seguir de sombra o potencialmente interferir con otra nave espacial.
El acecho que empezó en septiembre
El episodio no surgió de la nada. Según un análisis del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) de Washington, el Cosmos 2612 ejecutó una serie de nuevas maniobras a partir del 30 de septiembre que lo llevaron a alinearse en el mismo plano orbital y a casi la misma altitud que el satélite comercial. El 18 de octubre, el Dr. Marco Langbroek, docente de Conciencia Situacional Espacial en la Universidad Técnica de Delft, ya advertía en X que el satélite ruso estaba a entre 1 y 2 kilómetros del ICEYE-X36 y podría acercarse a metros en pocas horas. El astrofísico Jonathan McDowell, quien rastrea objetos en órbita desde hace años, lo calificó como "el primer acercamiento en órbita terrestre baja entre dos satélites activos en el que el dueño de uno de ellos no dio su aprobación".
Para dimensionar la rareza del hecho, la referencia más cercana que existía hasta ahora era la de 2020, cuando otro satélite ruso, el Cosmos 2542, se aproximó a entre 150 y 300 kilómetros del satélite espía estadounidense USA 245, un evento que generó un escándalo diplomático. Lo ocurrido esta semana con el ICEYE-X36 fue cualitativamente distinto: no fue un seguimiento a distancia, sino una maniobra de proximidad sostenida, con cambios de posición relativa y lo que LeoLabs llama "loitering" a distancia extrema.
Por qué el ICEYE-X36 es un blanco de interés
El ICEYE-X36 no es un satélite cualquiera. Fue lanzado en 2024 y forma parte de la constelación de ICEYE, empresa fundada en Finlandia que hoy opera globalmente. Sus sensores SAR tienen la ventaja de capturar imágenes tanto de día como de noche, y con independencia de las condiciones meteorológicas o del humo que cubre zonas de conflicto. Las autoridades ucranianas llevan años usando imágenes de ICEYE, incluso con fines de targeting. Hubo reportes de que el ICEYE-X36 en particular operaría más directamente bajo control ucraniano, aunque esto no fue confirmado oficialmente.
Esa vinculación explica el interés ruso. Victoria Samson, directora de Seguridad y Estabilidad Espacial de la Secure World Foundation, señaló que lo nuevo en este caso no es solo la cercanía del acercamiento, sino también que el satélite abordado no era de un gobierno, sino de una empresa comercial. "En casos anteriores, el satélite al que se aproximaban era de un gobierno estadounidense", explicó.
Una flota diseñada para esto
El Cosmos 2612 es uno de seis satélites (Cosmos 2609 al 2614) que Rusia lanzó juntos el 17 de abril mediante un cohete Soyuz-2.1b. Su propósito exacto no está confirmado públicamente, pero el comportamiento observado es consistente con lo que se conoce como satélites "inspectores": naves capaces de maniobrar para acercarse a otros objetos en órbita. Semanas después del lanzamiento, al menos cinco de los seis satélites ya habían maniobrado hacia planos orbitales donde operan varios satélites de ICEYE. Tres de ellos realizaron aproximaciones al ICEYE-X36 específicamente, aunque ninguno había mantenido la proximidad de la forma en que lo hizo el Cosmos 2612 esta semana.
Adam Marsh, vicepresidente de soluciones técnicas de LeoLabs, fue directo en su valoración: "Esta es la operación de proximidad no cooperativa más avanzada y potencialmente peligrosa que hemos observado." Un portavoz de la división estadounidense de ICEYE respondió con cautela: "Somos conscientes de la situación y la seguimos de cerca. Nuestra arquitectura de constelación está diseñada para la continuidad y la resiliencia." Las observaciones más recientes de LeoLabs confirman que los dos satélites ya están divergiendo y que la actividad de proximidad extrema finalizó.