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Francia abandona el FCAS y desarrollará su propio caza de sexta generación

París confirmó que su futuro avión de combate, el ACF, avanzará como programa nacional tras la ruptura con Alemania y España. El objetivo es que vuele en 2040 y transporte armamento nuclear hipersónico hacia 2050.

17 de octubre de 2026 • El Lado Correcto
Francia abandona el FCAS y desarrollará su propio caza de sexta generación
Crédito: JohnNewton8 — CC BY-SA 4.0

Francia desarrollará en solitario su próxima generación de caza tras el colapso del programa conjunto FCAS, que compartía con Alemania y España. El jefe del Estado Mayor del Ejército del Aire y del Espacio francés, Jérôme Bellanger, confirmó ante la comisión de Defensa de la Asamblea Nacional que el Avión de Combate del Futuro, conocido como ACF, avanzará como programa nacional. "Ahora estamos avanzando en trabajos que prepararán y permitirán el nacimiento de este ACF, este futuro avión de combate como programa nacional", dijo Bellanger en esa instancia.

El fracaso del FCAS

Francia abandona el FCAS y desarrollará su propio caza de sexta generación

Mass Communication Specialist 3rd Class Ricardo J. Reyes — Public domain

El FCAS nació en 2017 con la ambición de construir un sistema de combate aéreo integrado de nueva generación. Contemplaba un caza de sexta generación, drones conectados y una nube de combate para coordinar operaciones, todo destinado a reemplazar los Rafale franceses y los Eurofighter Typhoon alemanes y españoles durante la década de 2040. Nunca despegó del todo. Las diferencias sobre el liderazgo industrial, la distribución del trabajo y el control técnico bloquearon el avance durante años. Dassault Aviation, del lado francés, y Airbus, con intereses alemanes y españoles, chocaron de manera sostenida sobre quién conduciría el desarrollo del futuro avión. En junio de 2026, Francia y Alemania acordaron abandonar el proyecto en conjunto.

El ACF como programa nacional

Con el FCAS descartado, París reencauza esos esfuerzos bajo bandera propia. El presidente ejecutivo de Dassault Aviation, Éric Trappier, sostuvo que la industria francesa tiene los conocimientos necesarios para encarar el desarrollo junto con Safran, responsable de los motores, y Thales, especializada en electrónica de defensa. Según Trappier, el proyecto podría ejecutarse por debajo de los 50.000 millones de euros. Bellanger también aclaró que los años de trabajo en el FCAS no se pierden: los estudios sobre el avión, los drones, la tecnología furtiva, la conectividad y la nube de combate podrán aprovecharse en el programa nacional.

El calendario del ACF responde en buena medida a los requisitos de la disuasión nuclear francesa. El futuro caza deberá poder transportar el misil de crucero nuclear hipersónico ASN4G hacia 2050, lo que lleva a París a prever que el avión esté realizando misiones convencionales en 2040. Antes de eso, el estándar F5 del Rafale, previsto para 2035, incorporará componentes vinculados al motor, los sensores y el misil Stratus RS, diseñado para neutralizar defensas aéreas enemigas.

Capacidades no tripuladas y el futuro inmediato

Francia también busca ampliar sus capacidades no tripuladas y de guerra electrónica en paralelo al desarrollo del ACF. El Ejército del Aire y del Espacio prevé recibir en el verano de 2027 sus primeras municiones de largo alcance de un solo uso, incluido el dron Deluge de MBDA. Además, estudia crear unidades de interceptores no tripulados y sistemas estratosféricos para comunicaciones y reconocimiento.

Qué pasa con Alemania y España

La ruptura del FCAS deja a los otros dos socios con sus propias incógnitas. Alemania ya comenzó a recibir los F-35 estadounidenses que encargó en 2022 para reemplazar a sus Panavia Tornado, y podría evaluar una participación en el Programa Aéreo de Combate Global, el GCAP, impulsado por Reino Unido, Italia y Japón. El GCAP busca desarrollar un caza de sexta generación para entrar en servicio hacia 2035 y reúne a BAE Systems, Leonardo y Japan Aircraft Industrial Enhancement junto con Mitsubishi Heavy Industries. El ministro de Defensa italiano, Guido Crosetto, ya se mostró abierto a incorporar nuevos socios. "Si Alemania u otros países, o Arabia Saudita, se unieran, estaríamos completamente dispuestos, porque cuantos más haya, mayores serán las posibilidades de crear algo y reducir los costos", afirmó. España figura entre los posibles interesados en el GCAP, aunque su participación tampoco está confirmada.

Francia, mientras tanto, pretende conservar el control nacional sobre el diseño y desarrollo del ACF sin descartar acuerdos tecnológicos puntuales con socios europeos. Bellanger remarcó que la cooperación con Alemania seguirá siendo necesaria al menos para desarrollar la nube de combate y garantizar la interoperabilidad entre aeronaves de distintos países. El FCAS no logró consolidarse como programa industrial común, pero algunas de sus tecnologías y objetivos operativos podrían continuar por vías separadas.

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