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Geopolítica

El portaaviones nuclear francés quedó atado a una tecnología que Trump quiere eliminar

El futuro "France Libre" depende de catapultas electromagnéticas EMALS fabricadas en Estados Unidos, justo cuando la administración Trump ordenó estudiar su reemplazo por sistemas de vapor en los próximos portaaviones estadounidenses.

15 de octubre de 2026 • El Lado Correcto
El portaaviones nuclear francés quedó atado a una tecnología que Trump quiere eliminar
Crédito: Rama — CC BY-SA 3.0 fr

Francia lleva años diseñando su próximo portaaviones nuclear, bautizado "France Libre", como el reemplazante del Charles de Gaulle. El proyecto apuesta por las catapultas electromagnéticas EMALS para lanzar aeronaves desde cubierta, el mismo sistema que equipa al USS Gerald R. Ford de la Armada estadounidense. El problema es que esas catapultas las fabrica Estados Unidos, y Donald Trump acaba de ordenar revisar si los próximos portaaviones estadounidenses deberían volver a los sistemas de vapor de toda la vida.

El sistema en disputa

El portaaviones nuclear francés quedó atado a una tecnología que Trump quiere eliminar

Jean-Michel Roche — CC BY-SA 3.0

Las EMALS (Electromagnetic Aircraft Launch System) representan un salto tecnológico respecto a las catapultas de vapor que dominaron las cubiertas de portaaviones durante décadas. En lugar de usar presión de vapor acumulada, aceleran a las aeronaves mediante motores lineales eléctricos, lo que permite mayor control sobre la fuerza aplicada, menos estrés estructural en las aeronaves lanzadas y, en teoría, mayor cadencia de operaciones. El Gerald R. Ford fue el primer portaaviones en adoptarlas, aunque su incorporación estuvo marcada por problemas de confiabilidad que generaron críticas sostenidas dentro de la propia Armada y el Congreso estadounidenses. Esas dificultades son parte del trasfondo de la revisión que Trump impulsó.

Francia sin margen de maniobra

El portaaviones nuclear francés quedó atado a una tecnología que Trump quiere eliminar

U.S. Navy photo by Mass Communication Specialist 3rd Class Bela Chambers — Public domain

Para el "France Libre", la dependencia de las EMALS no es un detalle menor. Francia eligió esa tecnología como eje del diseño de su futuro portaaviones, lo que significa que un eventual abandono estadounidense del sistema plantearía interrogantes serios sobre el suministro, el soporte técnico y la evolución del equipamiento a largo plazo. Si Washington decide no seguir desarrollando ni fabricando EMALS para sus propios buques, la cadena industrial que sostiene esa tecnología pierde escala y continuidad, con consecuencias directas para cualquier comprador externo.

Este tipo de dependencia tecnológica no es nueva en la relación entre las industrias de defensa francesa y estadounidense, pero raramente queda expuesta de forma tan directa. Francia mantiene una política de defensa marcada por la autonomía estratégica, un principio que el general De Gaulle instaló en los años sesenta y que se traduce en una industria militar propia robusta, desde el avión de combate Rafale hasta los misiles nucleares. Esa autonomía tiene, sin embargo, sus límites: cuando se trata de tecnologías de nicho en las que ningún socio europeo tiene capacidad equivalente, París termina dependiendo de Washington.

El dilema de la soberanía tecnológica

El portaaviones nuclear francés quedó atado a una tecnología que Trump quiere eliminar

Ricardo J. Reyes, U.S. Navy — Public domain

La situación refleja una tensión más amplia dentro de la OTAN y entre los aliados occidentales. La decisión de Trump de cuestionar las EMALS no es solo una cuestión técnica o presupuestaria interna de la Armada estadounidense. Tiene efectos en cascada sobre programas de otros países que compraron o planificaron comprar esa tecnología bajo el supuesto de que Estados Unidos seguiría desarrollándola y respaldándola. El Reino Unido, cuyos portaaviones Clase Queen Elizabeth optaron por una rampa de esquí en lugar de catapultas, se libra de este problema puntual. Francia, en cambio, apostó distinto y ahora enfrenta una incertidumbre que no generó y que tampoco puede resolver por sí sola en el corto plazo.

La fuente no detalla qué alternativas estudia la Marina Nacional francesa frente a este escenario, ni en qué estado se encuentran las conversaciones entre París y Washington sobre el tema.

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