Pete Hegseth pidió al Congreso 50.000 millones de dólares en fondos de reconciliación presupuestaria para financiar la producción masiva de sistemas autónomos y robóticos. El anuncio lo hizo el secretario de Defensa estadounidense el 14 de octubre en la feria anual de la Asociación del Ejército de los Estados Unidos (AUSA 2026), donde la autonomía fue el tema dominante de la jornada.
Un comando propio para la autonomía
David B. Gleason from Chicago, IL — CC BY-SA 2.0
Al margen del pedido presupuestario, Hegseth confirmó junto a los secretarios de cada fuerza la creación del Autonomous Warfare Command, un nuevo mando que agrupa las capacidades autónomas del Pentágono bajo una estructura propia. Cada rama de las fuerzas armadas —Ejército, Marina, Fuerza Aérea, Marines y Guardacostas— tendrá además su propio comando componente dentro de esa estructura. El secretario describió el proyecto como un "cambio generacional" en la forma en que el Departamento de Defensa concibe y opera los sistemas sin tripulación.
El contexto detrás del pedido
El mecanismo de reconciliación presupuestaria que Hegseth quiere usar no es un canal ordinario. Se trata de un procedimiento legislativo que permite al Senado aprobar partidas con mayoría simple, esquivando el filibusterismo. Recurrir a esa vía para financiar producción de drones implica que la Casa Blanca considera el tema lo suficientemente urgente como para no esperar el proceso habitual de autorización de gastos de defensa, que en los últimos años se ha demorado sistemáticamente.
El fondo de esa urgencia tiene nombre concreto. Los conflictos recientes, incluyendo la guerra en Ucrania y los enfrentamientos en el Indo-Pacífico, demostraron que los drones baratos y producidos en grandes cantidades pueden saturar defensas diseñadas para amenazas más escasas y costosas. Ejércitos como el ruso y el ucraniano ya operan con flotas de miles de unidades; China sostiene una industria de producción de sistemas autónomos que el Pentágono lleva años señalando como ventaja estratégica difícil de contrarrestar en el corto plazo.
Escala industrial, no solo tecnología
Touch Of Light — CC BY-SA 4.0
Lo que diferencia este pedido de iniciativas anteriores es el foco explícito en la escala de producción, no solo en el desarrollo tecnológico. El Pentágono viene invirtiendo en investigación de autonomía desde hace más de una década a través de programas como el Replicator Initiative, lanzado en 2023, que buscaba desplegar miles de drones pequeños en 18 a 24 meses. Sin embargo, la brecha entre los prototipos y la producción industrial sostenida sigue siendo un problema reconocido dentro del propio Departamento de Defensa.
La creación de un comando específico apunta a resolver también el lado organizacional del problema: sin una estructura que centralice la doctrina, la adquisición y el empleo de sistemas autónomos, cada fuerza termina desarrollando capacidades en paralelo y con poca coordinación. El Autonomous Warfare Command busca corregir eso, aunque la fuente no detalla cómo se repartirán las responsabilidades entre el comando central y los componentes de cada fuerza.
Los 50.000 millones solicitados todavía dependen de que el Congreso los apruebe dentro del paquete de reconciliación. Hegseth no dio un cronograma de implementación ni especificó qué tipos de sistemas autónomos concentrarían la mayor parte del gasto.