Irán está reforzando los perímetros de sus principales instalaciones nucleares. Montículos de tierra rodean Natanz y el complejo conocido como Pickaxe Mountain, dos de los sitios más sensibles del programa atómico iraní. Al mismo tiempo, el régimen impulsa cursos de entrenamiento con armas para civiles, una señal dirigida tanto a su propia población como al exterior.
Preparativos en tierra y en política
Alireza Javaheri — CC BY 3.0
La combinación de obras físicas y movilización civil no es un gesto aislado. Ocurre en el marco de advertencias iraníes de represalias regionales ante cualquier nuevo ataque estadounidense. Teherán viene señalando desde hace semanas que su respuesta, si llega, no se limitaría a su propio territorio.
Del otro lado, el presidente Trump prácticamente descartó retomar las hostilidades antes de las elecciones de mitad de mandato. Eso da a Irán un margen de tiempo, que el régimen parece estar usando para consolidar defensas y fortalecer la percepción interna de preparación.
El Pentágono sigue activo
Touch Of Light — CC BY-SA 4.0
Aunque la ventana política inmediata esté cerrada, el Pentágono no pausó su planificación. El Departamento de Defensa trabaja en opciones militares para un eventual escenario de escalada, lo que confirma que la situación no se considera resuelta. La incógnita es si esas opciones estarán sobre la mesa de Trump una vez pasadas las elecciones.
El endurecimiento de las defensas iraníes en Natanz y Pickaxe Mountain refleja las lecciones que Teherán extrajo de los ataques previos. Los terraplenes de tierra son una medida de protección pasiva relativamente simple, pero sirven para absorber ondas de choque y complicar la penetración de municiones de precisión, incluyendo las bombas antibúnker que forman parte del arsenal que Estados Unidos ha empleado o podría emplear contra instalaciones subterráneas. Irán no puede igualar el poder aéreo estadounidense, pero puede elevar el costo de futuros ataques y hacer más incierto el daño que lograrían.
La instrucción en armas para civiles apunta en otra dirección. Es una medida de cohesión interna en un momento en que el régimen necesita mostrar que la sociedad está detrás de la postura de resistencia, más allá de cuánto peso militar real tengan esos programas.