El Pentágono adjudicó a Raytheon, división de RTX, un contrato multianual por hasta 20.700 millones de dólares para producir misiles AIM-120 AMRAAM en una escala que casi duplica el ritmo actual de fabricación. El acuerdo, anunciado el 29 de septiembre, representa uno de los mayores contratos de munición aire-aire de la historia reciente de las fuerzas armadas estadounidenses.
Qué incluye el contrato
Cliff — CC BY 2.0
El AMRAAM es el misil aire-aire de mediano alcance más extendido entre las fuerzas aéreas de la OTAN y sus aliados. Entró en servicio en los años 90, pero siguió evolucionando y hoy sigue siendo el armamento estándar para cazas como el F-35, el F-16 y el F/A-18, entre muchos otros. También puede dispararse desde tierra, dentro del sistema NASAMS, algo que lo convirtió en un componente central de la defensa antiaérea de Ucrania tras la invasión rusa de 2022.
Es justamente ese uso intensivo en Ucrania, combinado con los compromisos de los aliados de la OTAN de reponer sus propios arsenales, lo que dejó en evidencia que la cadena de producción existente no alcanzaba para cubrir la demanda. El ritmo de consumo en conflicto real superó con creces la capacidad de fabricación proyectada en tiempos de paz, y el Pentágono lleva varios años tratando de resolver ese cuello de botella en múltiples líneas de munición.
Contexto más amplio
U.S. Army 10AAMDC by [null Courtesy] — Public domain
En paralelo al anuncio del contrato con Raytheon, L3Harris informó que Lockheed Martin le adjudicó un contrato separado por 6.000 millones de dólares para los sistemas de propulsión de los interceptores THAAD. La coincidencia de ambos anuncios en el mismo día refleja una tendencia más amplia dentro de la política de adquisiciones del Departamento de Defensa: apostar a contratos multianuales de gran escala para dar previsibilidad a los fabricantes e incentivarlos a invertir en expansión de capacidad productiva, algo que con órdenes anuales más chicas raramente ocurre.
La lógica detrás de los contratos multianuales es simple. Un fabricante que recibe una orden garantizada por varios años puede justificar la inversión en nuevas líneas de ensamblaje, capacitación de personal y aseguramiento de cadena de suministro. Con compras anuales, ese incentivo desaparece, y la producción tiende a mantenerse estable aunque la demanda operacional crezca.
Para los aliados que operan el AMRAAM, incluida Argentina, que lo integra en sus F-16, el aumento de producción tiene implicancias directas sobre los tiempos de entrega y la disponibilidad de reposición de munición. Cuando la línea de producción está saturada, los pedidos de países clientes pueden demorarse años. Una expansión significativa de la capacidad fabril de Raytheon, como la que habilita este contrato, mejora en principio la situación para toda la cadena de usuarios del sistema.