México reforzó en las últimas horas su apuesta por la modernización militar con dos movimientos en paralelo. Por un lado, Lockheed Martin confirmó la adquisición de un segundo C-130J-30 Super Hercules por parte de la Fuerza Aérea Mexicana. Por el otro, el presidente de Corea del Sur, Lee Jae Myung, cerró una visita de Estado a Ciudad de México con la firma de dos memorandos de entendimiento que abren la puerta a la cooperación en defensa y en la industria aeroespacial.
El segundo Super Hercules
El C-130J-30 es la variante de fuselaje alargado del Hercules, el avión de transporte táctico más utilizado en el mundo. La versión J-30 extiende el fuselaje respecto al C-130J estándar, lo que incrementa su capacidad de carga útil. Trish Pagan, vicepresidenta de Misiones Marítimas y de Movilidad Aérea de Lockheed Martin, subrayó que la plataforma garantiza "décadas de preparación operativa, una versatilidad inigualable y una interoperabilidad perfecta con las fuerzas estadounidenses y aliadas".
Para la Fuerza Aérea Mexicana, esta segunda unidad consolida una línea logística ya existente. Operar más de un ejemplar del mismo modelo simplifica el mantenimiento, permite compartir repuestos y reduce costos de capacitación. México se suma así a la lista de operadores latinoamericanos del C-130J, una plataforma que por su alcance y capacidad para operar en pistas cortas o no preparadas tiene alta demanda en la región.
Los MOU con Corea del Sur
Durante la cumbre en el Palacio Nacional, Lee Jae Myung y el gobierno mexicano suscribieron dos memorandos de entendimiento. El primero cubre cooperación en defensa: contempla el intercambio de experiencias, formación, capacitación e investigación, además de explorar oportunidades ligadas a la modernización de las fuerzas armadas y la seguridad marítima de México. El segundo se enfoca en la industria aeroespacial e incluye cooperación técnica en la operación y el mantenimiento de plataformas fabricadas por Korea Aerospace Industries (KAI), entre ellas el FA-50, vehículos aéreos no tripulados y satélites.
El FA-50 es el avión de combate ligero supersónico de Corea del Sur, desarrollado por KAI con asistencia de Lockheed Martin a partir del T-50 Golden Eagle. Está en servicio en Filipinas, Polonia, Malaysia e Indonesia, entre otros países, y Corea lo promociona activamente como alternativa de bajo costo relativo frente a cazas de cuarta generación plena. Lee Jae Myung fue explícito sobre las intenciones más allá del acuerdo inmediato: planteó que la tecnología de defensa coreana "conduzca la producción local en México" y que ambos países puedan "entrar juntos a terceros mercados", una fórmula que apunta a coinversión industrial, no solo a una venta de equipos.
El peso económico de fondo
La visita se apoya en una relación bilateral que ya tiene volumen propio. El comercio entre Corea del Sur y México alcanzó 27.000 millones de dólares en 2025, y la inversión coreana acumulada desde 2006 suma 11.500 millones de dólares canalizados a través de unas 2.000 empresas. La defensa es, en ese contexto, un sector nuevo dentro de una relación económica madura.
Para México, la apertura hacia proveedores coreanos responde a una búsqueda de diversificación que viene ganando terreno en varios países latinoamericanos. Corea del Sur ha logrado posicionarse como exportador de defensa de primer nivel en poco más de dos décadas, con sistemas que compiten en precio y en soporte posventa frente a los tradicionales proveedores occidentales. Un día espacial Corea-México previsto para noviembre en México apunta a identificar proyectos concretos en el sector aeroespacial, lo que sugiere que la agenda técnica está más avanzada de lo que los documentos firmados muestran en superficie.