El 24 de septiembre, desde la Base Aérea Chabunco en Punta Arenas, el ministro de Defensa Nacional Fernando Barros presentó el paquete de modernización más ambicioso que ha anunciado el gobierno del presidente José Antonio Kast desde que asumió. Con los comandantes en jefe de las tres ramas a su lado, Barros detalló compras en curso y proyectadas para la Fuerza Aérea, el Ejército y la Armada, y confirmó que la inversión en capacidades estratégicas de las Fuerzas Armadas durante 2026 alcanzó casi el doble de la registrada en 2025.
La inversión y el aporte basal
El hito financiero detrás de los anuncios es doble. Por un lado, la decisión del gobierno de excluir a la cartera de Defensa del ajuste presupuestario del 3% que afectó a otros ministerios, con el argumento de que una reducción adicional habría comprometido capacidades directamente ligadas a la soberanía. Por otro, Barros destacó que 2026 marca la primera vez desde que entró en vigencia la Ley de Financiamiento de las Capacidades Estratégicas que el Estado cumple de forma íntegra con el aporte basal que esa normativa establece. Esa ley reemplazó a la antigua Ley del Cobre, que durante décadas garantizó un porcentaje fijo de las exportaciones del mineral para las Fuerzas Armadas pero generaba ingresos volátiles y difíciles de planificar. El nuevo esquema apunta a un financiamiento más predecible, y la entrega completa del aporte basal en este ejercicio es la primera demostración concreta de que el mecanismo funciona según lo previsto.
Relevo aéreo en la Fuerza Aérea
Chris Lofting — GFDL 1.2
El anuncio de mayor peso simbólico para la Fuerza Aérea de Chile es el inicio del proceso de relevo de los F-5 Tiger, los helicópteros UH-1H y los aviones de transporte Hércules. Los tres sistemas llevan décadas en servicio y su retiro era una deuda pendiente desde hace años: el F-5 Tiger, en particular, ingresó a la FACh en los años setenta y representa una generación de combate superada ampliamente por los estándares regionales actuales. El proceso recién comienza, y los plazos concretos de reemplazo no surgieron de los anuncios públicos.
Leopard 1 en Magallanes
Leopard123 — CC BY 3.0
Para el Ejército, Barros confirmó que la modernización de los carros de combate Leopard 1V desplegados en la V División, en Magallanes, ya está autorizada y "se encuentra en ejecución". El anuncio era esperado desde hacía meses en esa unidad. Los Leopard 1 son tanques de origen alemán que Chile opera hace décadas; la versión 1V incorporó mejoras incrementales a lo largo del tiempo, pero la flota desplegada en el sur requería una puesta al día para mantener su relevancia operacional en una región con valor estratégico directo para la proyección antártica del país.
Vigilancia marítima para la Armada
Jessica Vos — Dominio público (trabajo del gobierno de EE.UU.)
En materia naval, Barros adelantó que la Armada avanzaría en 2027 con la compra de aeronaves de vigilancia marítima de largo alcance. El ministro no identificó públicamente el modelo durante el acto, pero el CP-140M Aurora canadiense apareció como la opción en estudio. Se trata de una aeronave de patrulla marítima derivada del P-3 Orion, que Canadá opera desde los años ochenta y que tiene capacidad para cubrir grandes extensiones de océano, una necesidad crítica para un país con más de 6.400 kilómetros de costa y soberanía sobre vastas zonas marítimas en el Pacífico Sur y el Atlántico austral.
Planificación, no coyuntura
Barros fue explícito en encuadrar todo el paquete dentro de una lógica de largo plazo. "La defensa no se improvisa y no responde a temas de coyuntura, a situaciones de los últimos días, sino que responde a una planificación racional, hecha con tiempo, de los recursos existentes y las necesidades del sector defensa", señaló. Y agregó que "la defensa de un país se piensa, se planifica y se construye con años de anticipación, y por ello las capacidades militares que Chile necesitará en cinco, diez, 15 o más años, requieren decisiones que debemos comenzar a adoptar hoy". El mensaje, pronunciado ante los máximos jefes militares en una base en el extremo austral del país, apunta a consolidar una narrativa de continuidad estratégica más allá de los ciclos electorales, en un contexto regional en el que varios vecinos también están modernizando sus fuerzas.