Rusia amplía sus ataques en Ucrania y ahora apunta a los centros de datos
Zelensky denunció que Rusia extendió sus bombardeos para golpear la infraestructura digital del país, con el objetivo de cortar la conectividad de la población civil.
Zelensky denunció que Rusia extendió sus bombardeos para golpear la infraestructura digital del país, con el objetivo de cortar la conectividad de la población civil.
El presidente ucraniano Volodimir Zelensky denunció que Rusia amplió el alcance de sus ataques para incluir los centros de datos del país. Según el mandatario, los golpes apuntan a destruir "la capacidad de la gente para mantenerse conectada, estudiar y trabajar".
La estrategia rusa de atacar infraestructura crítica no es nueva en este conflicto. Desde 2022, los bombardeos sobre centrales eléctricas, subestaciones y redes de calefacción se convirtieron en un patrón sistemático, especialmente intensificado antes de los inviernos. Lo que Zelensky señaló ahora es una evolución de esa lógica hacia la capa digital: los centros de datos que sostienen servicios de gobierno, educación, salud y comunicaciones privadas.
En el contexto actual de la guerra, la infraestructura de telecomunicaciones y datos tiene un peso doble. Por un lado, sostiene la vida cotidiana de millones de civiles que dependen de servicios en línea para trabajar o acceder a información. Por el otro, forma parte del aparato de coordinación estatal y militar, lo que la convierte en un objetivo con valor estratégico directo para Moscú.
La destrucción de centros de datos genera efectos en cadena difíciles de revertir en el corto plazo. A diferencia de una central eléctrica, que puede repararse con equipos de repuesto y personal técnico, la pérdida de infraestructura de datos implica también la destrucción potencial de información almacenada, sistemas de respaldo y capacidades administrativas que Ucrania necesita para funcionar como Estado en guerra.
Esta dimensión del conflicto refleja una tendencia más amplia en la guerra moderna: el espacio digital, la conectividad y los sistemas de información se tratan cada vez más como objetivos militares de primer orden, no como daño colateral. Rusia lleva años aplicando esta doctrina, combinando ataques cinéticos sobre infraestructura física con operaciones cibernéticas que buscan el mismo resultado por otras vías.
Las declaraciones de Zelensky no incluyeron detalles sobre ataques específicos ni sobre la magnitud del daño producido hasta el momento, pero el señalamiento público busca también llamar la atención de los aliados occidentales sobre una dimensión del conflicto que suele quedar opacada por los combates en el frente.