La constelación satelital rusa se acerca a los 400 aparatos en órbita
El director de Roscosmos, Dmitry Bakanov, informó al primer ministro Mikhail Mishustin que Rusia opera casi 400 satélites, con alrededor de 60 lanzados solo en lo que va de 2026.
El director de Roscosmos, Dmitry Bakanov, informó al primer ministro Mikhail Mishustin que Rusia opera casi 400 satélites, con alrededor de 60 lanzados solo en lo que va de 2026.
Rusia tiene casi 400 satélites en órbita. El dato lo dio el propio director de Roscosmos, Dmitry Bakanov, durante una reunión con el primer ministro Mikhail Mishustin esta semana, y fue divulgado por el servicio de prensa del gobierno ruso como parte de un balance más amplio sobre la actividad de la corporación espacial estatal.
Bakanov precisó que alrededor de 60 de esos satélites fueron lanzados en 2026, lo que representa un ritmo sostenido de expansión de la constelación nacional. También mencionó la participación de dos actores privados en el sector, aunque el resumen disponible no desarrolla los detalles sobre esas empresas ni sus capacidades específicas.
El crecimiento de la constelación rusa no es un dato meramente técnico. Los satélites militares y de doble uso son hoy infraestructura crítica para cualquier operación de combate moderna: proveen imágenes de inteligencia, comunicaciones seguras, navegación y vigilancia del espacio de batalla. Rusia ha aprendido esa lección, en parte, observando cómo Ucrania y sus aliados occidentales aprovecharon el acceso a constelaciones comerciales y militares para mantener la coordinación táctica a lo largo del conflicto iniciado en 2022.
En ese contexto, el impulso a Roscosmos tiene una doble lógica. Por un lado, reducir la dependencia de activos que no están bajo control ruso. Por otro, recuperar terreno frente a potencias que ampliaron su presencia orbital de manera acelerada en los últimos años, tanto en el segmento estatal como en el comercial.
Roscosmos atravesó una década complicada. Las sanciones internacionales aplicadas tras la invasión de Ucrania limitaron el acceso a componentes electrónicos de fabricación occidental, que históricamente se usaban en satélites rusos. La pérdida de contratos de lanzamiento comercial con clientes europeos y la salida de la Estación Espacial Internacional como socio pleno también afectaron sus ingresos y su proyección.
A pesar de eso, el Estado ruso mantuvo el financiamiento de sus programas espaciales militares como prioridad. El número de lanzamientos sostenido durante 2026, con unos 60 satélites nuevos en órbita en menos de un año, sugiere que esa apuesta no se interrumpió. La apertura a operadores privados que mencionó Bakanov también es una señal de cambio estructural: Rusia empezó a replicar, aunque a escala mucho menor, el modelo que convirtió a empresas como SpaceX en actores centrales del ecosistema espacial global.
El número de casi 400 satélites sigue siendo inferior al de las grandes constelaciones occidentales, en especial las comerciales de órbita baja, pero representa un salto considerable respecto a los niveles de años anteriores y consolida a Rusia entre los países con mayor presencia orbital del mundo.