El Ejército estadounidense dio un paso concreto hacia la integración de capacidades antinavales en sus fuerzas terrestres. El 14 de septiembre, el Pentágono adjudicó a Lockheed Martin un contrato de 1.200 millones de dólares para producir los primeros lotes de capacidad operacional inicial del PrSM Incremento 2, una variante del misil de precisión que incorpora un nuevo buscador capaz de rastrear y atacar blancos navales en movimiento. Los trabajos de producción tienen fecha límite de finalización en septiembre de 2031.
Qué es el PrSM y qué cambia con el Inc. 2
El Precision Strike Missile, conocido como PrSM, es el misil balístico de corto alcance del Ejército de EE.UU. desarrollado para reemplazar al MGM-140 ATACMS. Se lanza desde los sistemas HIMARS y M270 MLRS y está diseñado para golpear objetivos terrestres con alta precisión a distancias superiores a las que permitía su predecesor. El Incremento 2 cambia el concepto de empleo de forma significativa. Mientras las versiones anteriores apuntan a blancos fijos en tierra, esta variante agrega un buscador activo capaz de guiar el misil hasta un blanco que se mueve, lo que extiende el rol del arma al dominio marítimo. En la práctica, eso significa que unidades de artillería terrestre podrían tener la capacidad de amenazar embarcaciones enemigas desde la costa o desde posiciones en tierra firme, sin depender de aviación naval o de plataformas de superficie.
Por qué ahora y qué lo explica
El cronograma de esta adjudicación no es casual. El documento de justificación presupuestaria del Ejército para la adquisición de misiles establecía que la compra de la variante marítima del PrSM debía iniciarse dentro del año fiscal 2026, que arrancó en octubre de 2025. El contrato firmado en septiembre cumple con ese plazo y convierte en realidad algo que hasta ahora era un compromiso de planificación.
Detrás de esta decisión hay un contexto estratégico que lleva años tomando forma. La expansión de las flotas navales chinas y la capacidad de China de proyectar poder en el Indo-Pacífico generaron presión dentro de las Fuerzas Armadas estadounidenses para distribuir las capacidades antibuque más allá de la Marina y la Fuerza Aérea. El concepto que el Cuerpo de Marines viene desarrollando bajo el nombre de Littoral Combat Team, que prevé desplegar pequeñas unidades terrestres con misiles antibuque en cadenas de islas, empujó también al Ejército a buscar su propia capacidad en ese espacio. El PrSM Incremento 2 es la respuesta más concreta a esa presión hasta ahora.
Producción y plazos
El contrato cubre los lotes de capacidad operacional inicial, no la producción en serie a escala plena. Los trabajos de fabricación se extenderán hasta septiembre de 2031, lo que indica que las primeras unidades operativas con esta capacidad no estarán disponibles de inmediato. Cinco años es un horizonte largo, pero coherente con los ciclos de adquisición de sistemas complejos que requieren integración de nuevos sensores y pruebas de validación en condiciones reales antes de ser declarados operativos.
Lockheed Martin ya es el contratista principal del PrSM en sus versiones anteriores, de modo que esta adjudicación extiende una relación de trabajo existente aplicada a una capacidad nueva. Lo que queda por ver es en qué medida el Ejército acelera o ajusta el programa a medida que avancen las pruebas y cambie el entorno de amenazas en los próximos años.