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Geopolítica

Washington estudia recortar drásticamente sus tropas en Europa mientras la OTAN presiona por más gasto

La administración Trump analiza una reducción significativa de fuerzas estadounidenses en el continente europeo. El debate llega en un momento en que aliados como España reclaman más atención de la Alianza hacia el flanco sur.

18 de septiembre de 2026 • El Lado Correcto
Washington estudia recortar drásticamente sus tropas en Europa mientras la OTAN presiona por más gasto
Crédito: U.S. Army photo by Sgt. Timothy Hamlin — Public domain

La administración Trump está evaluando una reducción drástica del contingente militar estadounidense desplegado en Europa, según reportó NBC News. El análisis interno aún no derivó en una decisión formal, pero su sola consideración agita un debate que ya venía calentado: cuánto puede y quiere seguir apostando Washington por la seguridad del continente europeo, y en qué términos.

La presión sobre los aliados

Washington estudia recortar drásticamente sus tropas en Europa mientras la OTAN presiona por más gasto

U.S. Secretary of Defense — CC BY 2.0

Desde el regreso de Trump al poder, la Casa Blanca sostuvo una presión constante sobre los miembros de la OTAN para que eleven su gasto en defensa al 2% del PBI, y en algunos casos incluso al 5%. Una reducción de tropas respondería a esa misma lógica: si Europa no financia su propia seguridad, Estados Unidos tiene menos razones para mantener una presencia costosa en el continente. El razonamiento político es conocido, pero la magnitud del recorte que se estudia ahora le daría una dimensión nueva a esa presión.

El momento no podría ser más incómodo para los aliados europeos. La ministra de Defensa de España, Margarita Robles, aprovechó la clausura de los Diálogos para la Seguridad organizados por El País, celebrados en el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN), para reivindicar el papel de España en la Alianza y dejar en claro que el debate no gira solo en torno al este europeo. Robles argumentó que invertir en seguridad y defensa equivale a apostar por la paz, el empleo y la tecnología, y reclamó a la OTAN que preste al flanco sur una atención equivalente a la que destina al flanco este.

Ceuta, Melilla y el flanco sur

Washington estudia recortar drásticamente sus tropas en Europa mientras la OTAN presiona por más gasto

Adam Cli — CC BY-SA 4.0

En ese discurso, Robles subrayó la relevancia estratégica de Ceuta y Melilla, las ciudades autónomas españolas en el norte de África que desde hace años Madrid presenta como posiciones de primera línea frente a amenazas que van del terrorismo a la migración irregular y la inestabilidad en el Sahel. Para España, el flanco sur no es una categoría abstracta: es su perímetro de seguridad inmediato, y la Alianza históricamente le dedicó menos recursos y atención que al flanco este, donde la guerra en Ucrania concentró la mayoría de los esfuerzos desde 2022.

El reclamo español tiene antecedentes. Durante años, los países mediterráneos de la OTAN buscaron instalar el flanco sur como prioridad estratégica con resultados parciales. La irrupción del conflicto ucraniano desplazó aún más ese eje hacia el este, y la discusión sobre el posible recorte de tropas estadounidenses en Europa profundiza la incertidumbre de los aliados del sur sobre qué garantías reales pueden esperar de Washington.

Europa busca autonomía en el espacio

En paralelo, la Unión Europea avanza en fortalecer su capacidad de vigilancia espacial independiente. El programa europeo de seguimiento de objetos en órbita, conocido como EU SST (Space Surveillance and Tracking), registra un crecimiento de participantes y de interés de nuevos actores. La UE también financia una serie de proyectos de subsidios destinados a incorporar tecnologías innovadoras al programa y a apoyar startups que fortalezcan la base industrial del sector.

El avance no es casual. La dependencia de datos espaciales de origen estadounidense es una de las vulnerabilidades que los europeos llevan años intentando reducir, y el contexto político actual, con un Washington que revisa abiertamente el alcance de sus compromisos con el continente, le da a esa agenda una urgencia renovada. La vigilancia espacial es infraestructura crítica para la defensa, la navegación y las comunicaciones: no tenerla bajo control propio es una debilidad que ninguna alianza puede ignorar indefinidamente.

Los tres elementos, el posible recorte de tropas estadounidenses, la presión española por el flanco sur y el avance europeo en autonomía espacial, apuntan en la misma dirección. Europa enfrenta un período de redefinición de su arquitectura de seguridad, con menos certezas sobre el paraguas estadounidense y más urgencia por construir capacidades propias.

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