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Geopolítica

Japón abre la puerta a los submarinos de propulsión nuclear

El gobierno japonés habilitó formalmente la discusión sobre la adquisición de submarinos nucleares, un giro sin precedentes en la política de defensa del país que refleja la aceleración de sus capacidades navales frente a amenazas crecientes en la región.

18 de septiembre de 2026 • El Lado Correcto
Japón abre la puerta a los submarinos de propulsión nuclear
Crédito: MIKI Yoshihito from Sapporo City,Hokkaido., JAPAN — CC BY 2.0

Japón dio un paso que hasta hace poco era impensable en su doctrina de defensa. El gobierno abrió formalmente la posibilidad de adquirir submarinos de propulsión nuclear, una movida que rompe con décadas de restricciones autoimpuestas y que marca una transformación profunda en la forma en que Tokio concibe su seguridad submarina.

Un tabú que se cae

Durante décadas, la postura oficial japonesa sobre armamento nuclear fue rígida. Los llamados tres principios no nucleares, adoptados en 1967, prohibían producir, poseer o permitir el ingreso de armas nucleares en territorio japonés. Pero un submarino de propulsión nuclear no es un arma nuclear: usa un reactor para moverse, no para destruir. Esa distinción técnica, aunque políticamente delicada, es la que ahora Tokio parece dispuesto a explorar en serio.

Las capacidades navales japonesas venían evolucionando rápidamente en los últimos años. La Fuerza de Autodefensa Marítima opera una flota de submarinos convencionales de propulsión diésel-eléctrica modernos, pero esos buques tienen una limitación estructural: necesitan snorkel para recargar baterías, lo que los obliga a acercarse periódicamente a la superficie y los hace detectables. Un submarino nuclear puede operar sumergido durante meses sin ese talón de Aquiles.

Por qué ahora

El contexto estratégico en el Indo-Pacífico empuja esta decisión. China expandió sostenidamente su flota submarina nuclear en los últimos años, y Corea del Norte avanzó en capacidades de misiles balísticos lanzados desde submarinos. Rusia mantiene presencia en el Pacífico Norte. Para Japón, que depende del mar para casi la totalidad de sus importaciones energéticas y de materias primas, el control del espacio submarino no es una opción estratégica entre varias: es una necesidad existencial.

A eso se suma el precedente AUKUS. En 2021, Australia, el Reino Unido y Estados Unidos anunciaron un acuerdo para transferir tecnología de propulsión nuclear a la Marina australiana. Ese acuerdo rompió un tabú en la región y, aunque Japón no es parte de él, le mostró que el modelo de transferencia tecnológica era posible entre aliados del mundo anglosajón. Tokio observó ese proceso con atención y ahora parece dispuesto a explorar un camino propio.

Qué significa en la práctica

Abrir la puerta no equivale a haber tomado la decisión. Construir o adquirir submarinos nucleares implica desafíos técnicos, políticos y diplomáticos de enorme escala. Japón no tiene experiencia operativa con reactores navales, y la opinión pública interna sigue siendo sensible a todo lo que tenga la palabra "nuclear". Cualquier programa de esa naturaleza requeriría décadas de planificación, formación de personal, infraestructura de mantenimiento y, casi con certeza, cooperación estrecha con Washington.

Lo que el movimiento sí indica es que Japón está recalibrando el techo de lo que considera posible y necesario. En los últimos años, el país aumentó su presupuesto de defensa de forma sostenida, aprobó capacidades de contraataque sobre bases enemigas y empezó a hablar abiertamente de disuasión. La discusión sobre submarinos nucleares encaja en esa misma lógica: ampliar las opciones disponibles antes de que la ventana estratégica se cierre.

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