El Departamento de Estado de Estados Unidos dio luz verde a una posible venta de hasta 48 cazas F-35 Lightning II a Arabia Saudita, con un costo total estimado en 24.300 millones de dólares. La operación se encuadra en el mecanismo de venta militar al exterior que administra el gobierno estadounidense, y todavía no implica contratos firmados ni entregas confirmadas: es la autorización formal que habilita las negociaciones entre las partes.
Un avión de quinta generación para el Golfo
U.S. Air Force — Public domain
El F-35 Lightning II es el caza de quinta generación más difundido de Occidente. Desarrollado por Lockheed Martin, existe en tres variantes según las necesidades operativas de cada fuerza: despegue convencional, despegue corto y aterrizaje vertical, y versión embarcada. La variante que Arabia Saudita eventualmente recibiría no fue especificada en la autorización. El avión incorpora tecnología de baja observabilidad, sensores integrados y capacidad de guerra electrónica avanzada, lo que lo convierte en el estándar de referencia para las fuerzas aéreas que apuntan a mantener superioridad frente a sistemas de defensa antiaérea modernos.
Para Arabia Saudita, la incorporación del F-35 representaría un salto cualitativo significativo respecto a su flota actual, compuesta principalmente por F-15 Strike Eagle y Eurofighter Typhoon. Riad opera una de las fuerzas aéreas con mayor presupuesto del mundo árabe y viene modernizando sus capacidades de forma sostenida, en parte como respuesta a la amenaza que percibe de Irán y a los conflictos que afectan la región del Golfo.
Una venta que viene de lejos
La relación entre Washington y Riad en materia de armamento tiene décadas de historia y siempre fue estratégicamente compleja. Arabia Saudita es uno de los mayores compradores de equipo militar estadounidense del mundo, y ese vínculo ha sobrevivido tensiones políticas de todo tipo, desde el asesinato del periodista Jamal Khashoggi hasta los vaivenes en torno a la guerra en Yemen. La administración de Joe Biden llegó a suspender temporalmente ciertas ventas de armas ofensivas a Riad en 2021, pero la relación nunca se cortó del todo y se fue recomponiendo.
El F-35, sin embargo, estuvo durante años fuera de la mesa para Arabia Saudita, en parte por las garantías de seguridad tecnológica que exige el programa y en parte por las implicancias para el equilibrio regional, especialmente respecto a Israel. Uno de los compromisos que enmarcaron los Acuerdos de Abraham en 2020 fue que Estados Unidos mantendría la ventaja cualitativa militar israelí en la región. Que Washington avance ahora con esta autorización indica que, al menos desde la perspectiva del Departamento de Estado, la venta es compatible con ese equilibrio, o que las condiciones políticas del escenario regional lo permiten.
Autorización, no contrato
El mecanismo formal que activó el Departamento de Estado es una notificación de posible venta militar al exterior. Ese paso habilita el proceso, pero no lo completa: después vienen las negociaciones de contrato, las revisiones del Congreso estadounidense y, eventualmente, los cronogramas de producción y entrega. Dado que Lockheed Martin tiene una agenda de producción del F-35 comprometida con múltiples países, cualquier entrega efectiva a Arabia Saudita se proyectaría hacia finales de esta década o más adelante.
El valor estimado de 24.300 millones de dólares cubre el paquete completo de hasta 48 aeronaves, pero esa cifra incluye típicamente no solo los aviones sino también el armamento, el soporte logístico, el entrenamiento y los repuestos asociados. Es una estimación de techo, no un precio cerrado.