El gobierno de Suecia anunció la compra de sistemas HIMARS —High Mobility Artillery Rocket System— por un total de 733 millones de dólares, adquiriéndolos directamente a Estados Unidos. Las autoridades suecas justificaron la decisión con un argumento directo: el país necesita más artillería coheteril, y la necesita rápido.
Qué es el HIMARS
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El HIMARS es un sistema de lanzamiento múltiple de cohetes montado sobre camión de ruedas, fabricado por Lockheed Martin. Opera con una cabina de lanzamiento que admite tanto cohetes guiados de la familia GMLRS, con alcance de hasta 70 kilómetros, como el misil ATACMS, capaz de alcanzar objetivos a más de 300 kilómetros. Su principal ventaja sobre los sistemas de artillería coheteril montados en oruga es la movilidad estratégica: puede desplegarse y relocalizarse con rapidez, lo que dificulta su neutralización. Es, además, uno de los sistemas que más protagonismo ganó en conflictos recientes, y su reputación operacional lo convirtió en una de las plataformas de artillería de largo alcance más demandadas entre los aliados de la OTAN.
El contexto sueco
Suecia ingresó a la OTAN en marzo de 2024, poniendo fin a dos siglos de neutralidad militar. Desde entonces, el país aceleró una revisión profunda de sus capacidades de defensa, con foco en llenar brechas que el modelo de neutralidad había dejado sin cubrir. La artillería de largo alcance era una de ellas. La Fuerza Terrestre sueca opera el sistema ARCHER, una pieza de artillería autopropulsada de 155 mm con muy buen desempeño, pero el HIMARS agrega una dimensión diferente: la capacidad de atacar objetivos a distancias que ningún cañón convencional puede alcanzar, con precisión guiada.
El razonamiento detrás de la urgencia es coherente con el ambiente de seguridad en el norte de Europa desde la invasión rusa a Ucrania en 2022. Los países bálticos y escandinavos vienen incrementando sus presupuestos de defensa y firmando acuerdos de adquisición con ritmo inusual. Suecia no es la excepción: en los últimos dos años concretó o anunció compras que incluyen cazas Gripen adicionales, sistemas antiaéreos y ahora artillería coheteril de largo alcance.
Una compra gobierno a gobierno
La adquisición se realizó a través del mecanismo de venta gubernamental directa entre Suecia y Estados Unidos, el canal habitual para compras de material sensible entre aliados de la OTAN. Este esquema agiliza los tiempos respecto de una licitación abierta y simplifica la cadena logística, ya que el país comprador accede directamente al stock y a la cadena de soporte del fabricante original. Para Suecia, que declaró la urgencia como criterio, ese factor fue probablemente determinante en la elección del método de compra.
Con esta adquisición, Suecia se suma al grupo de países europeos que operan HIMARS, entre los que figuran Rumania, Polonia y las naciones bálticas, además de Ucrania, que recibió unidades en el marco de la asistencia militar occidental. La estandarización dentro de la OTAN es otro argumento que pesa: operar el mismo sistema que los aliados facilita el entrenamiento conjunto, el intercambio de munición y la interoperabilidad táctica en escenarios de defensa colectiva.