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La Fuerza Aérea de EE.UU. estudia armar bombarderos para misiones aire-aire ante la escasez de cazas

Un informe presentado al Congreso el 16 de octubre revela que la USAF necesita 1.509 aeronaves de combate para 2035 y no tiene garantías de poder conseguirlas, lo que la lleva a explorar roles no convencionales para sus bombarderos.

24 de octubre de 2026 • El Lado Correcto
La Fuerza Aérea de EE.UU. estudia armar bombarderos para misiones aire-aire ante la escasez de cazas
Crédito: US Air Force — Public domain

La Fuerza Aérea estadounidense necesita 1.509 aeronaves de combate codificadas para 2035 y hoy tiene 1.288. La brecha no es solo numérica: el informe presentado al Congreso el 16 de octubre y expuesto ante periodistas el 20 de octubre advierte que los objetivos de adquisición de cazas podrían no cumplirse por lo que describe como "realidades fiscales y limitaciones de producción industrial". Frente a ese escenario, el servicio empieza a pensar en soluciones que hasta hace poco habrían sonado a ciencia ficción, entre ellas dotar a sus bombarderos de capacidades de combate aire-aire.

La lógica detrás del cambio

La Fuerza Aérea de EE.UU. estudia armar bombarderos para misiones aire-aire ante la escasez de cazas

US Air Force — Public domain

Los cazas han realizado misiones aire-tierra desde siempre, pero los bombarderos nunca tuvieron un rol de combate aéreo ofensivo. Históricamente, la superioridad aérea era terreno exclusivo de los aviones de caza. Que la USAF esté considerando cruzar esa línea no es un capricho sino una respuesta directa a la presión que ejerce su propio déficit de flota.

El antecedente más concreto viene de septiembre de 2025, cuando fuentes consultadas por Air & Space Forces Magazine revelaron que la fuerza aérea estaba estudiando si un gran avión de ala volante furtivo, posiblemente basado en el B-21 Raider, podría operar armado con decenas de misiles aire-aire como parte de la fuerza de superioridad aérea futura. Un año antes, en octubre de 2024, el entonces jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea, el general David Allvin, había sido consultado sobre si el B-21 podría asumir un rol más prominente en los planes de dominio aéreo: "No lo hemos descartado", respondió.

Cazas, drones y una cuarta generación renovada

El informe también traza las prioridades de adquisición más convencionales. La USAF quiere incorporar la mayor cantidad posible de F-35A de Lockheed Martin, F-15EX Eagle II de Boeing y F-47, el caza de sexta generación que el servicio presentó públicamente este año. Se estima que alrededor del 40 por ciento de la flota de cazas para 2035 debería estar compuesta por F-35A.

Paralelamente, los Collaborative Combat Aircraft (CCA), drones de combate semiautónomos que operan en conjunto con aviones tripulados, avanzan a buen ritmo. El teniente general David Tabor, subjefe del Estado Mayor para planes y programas, dijo el 20 de octubre que los CCA van al menos a cumplir, y posiblemente a superar, el cronograma del programa. Sin embargo, el informe aclara que los CCA todavía no están en condiciones de modificar la forma en que la fuerza aérea planifica su flota de cazas, aunque reconoce que ese momento llegará: "Hay absolutamente un mundo en el que la incorporación de los CCA a la fuerza mitigará el requerimiento en cuanto a la cantidad de cazas", señaló Tabor.

Otra línea de trabajo apunta a modernizar los F-15 y F-16 más viejos para elevarlos a lo que el informe llama "capacidad avanzada de cuarta generación": aeronaves sin sigilo pero capaces de operar en entornos altamente contestados con el apoyo de sensores y sistemas de guerra electrónica. El problema es que hacerlo a escala requeriría más de una década de inversiones en infraestructura de depósito, un plazo que el informe califica de "insuficiente" porque perpetúa la dependencia de una flota con un promedio de más de 30 años de antigüedad.

El F-16G y las decisiones pendientes

La Fuerza Aérea de EE.UU. estudia armar bombarderos para misiones aire-aire ante la escasez de cazas

John Torcasio — CC BY-SA 3.0

Además de actualizar los aviones existentes, la fuerza aérea evalúa comprar nuevas aeronaves de cuarta generación avanzada, incluyendo el F-15EX y una posible nueva versión del F-16 de Lockheed Martin, denominada F-16G. Tabor fue cauto al respecto: el servicio no tomó ninguna decisión sobre la compra de nuevos F-16 y no está en posición de tener que hacerlo de inmediato, aclaró.

El informe concluye que la estrategia deberá ser de doble vía. Por un lado, modernizar los aviones actuales para cubrir las necesidades operacionales inmediatas. Por el otro, recapitalizar la flota de cazas legacy al mismo tiempo, sin abandonar ninguno de los dos frentes. Un equilibrio difícil de sostener cuando, como admite el propio documento, la brecha entre lo que se necesita y lo que el presupuesto y la industria pueden entregar sigue abierta.

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