El ministerio de Defensa de Dinamarca confirmó el 22 de octubre que firmó contratos para adquirir dos tipos distintos de misiles de precisión de largo alcance: el Anthem, de lanzamiento terrestre, fabricado por la empresa estadounidense Covenant Industries, y el Joint Strike Missile (JSM), de lanzamiento aéreo, producido por la noruega Kongsberg con participación de Raytheon. La adquisición da a las fuerzas armadas danesas, por primera vez, la capacidad de atacar objetivos en profundidad dentro del territorio de un adversario.
El ministro de Defensa, Jeppe Bruus, describió la compra como «un paso significativo para mejorar la capacidad de Dinamarca de defenderse a sí misma y de asumir nuestra parte de la carga dentro de la OTAN, y al mismo tiempo estamos enviando una señal clara de que tenemos la capacidad de responder con un golpe». Las autoridades no informaron cantidades, costos ni plazos de entrega, argumentando razones de seguridad.
El Anthem, la apuesta por un misil económico
El Anthem es un misil de crucero propulsado por turborreactor, diseñado desde su concepción para el bajo costo y la producción masiva. Covenant le atribuye una ojiva de 200 kg y un alcance superior a los 1.000 km, con algunas estimaciones que llegan hasta 1.500 km. La empresa apunta a un precio por unidad de seis cifras, por debajo del millón de dólares, frente a los varios millones que habitualmente cobran los misiles comparables del mercado.
El misil realizó su primer vuelo en agosto de 2025 y, desde entonces, acumuló más de 200 pruebas, incluidos ensayos de vuelo con fuerzas estadounidenses dentro y fuera de los Estados Unidos. No ha sido empleado en combate. Una de las razones declaradas para la elección fue que puede entregarse con relativa rapidez y a un precio competitivo. Esto último implica un cambio de criterio para Dinamarca, que históricamente priorizó sistemas probados y listos para producción en serie.
Los Anthem para Dinamarca se fabricarán en Leipzig, Alemania, donde Covenant inauguró este mes una planta de 10.000 metros cuadrados. La producción está prevista para arrancar en 2027, con una meta de 1.000 misiles ese año y 5.000 en 2028. La empresa planea que más del 95% de los componentes de su versión europea provengan de dentro de Europa.
El JSM, el complemento aéreo
El Joint Strike Missile completa el par. Desarrollado por Kongsberg a partir del Naval Strike Missile —que Dinamarca ya opera en sus fragatas y para defensa costera— el JSM está diseñado para caber dentro de las bahías de armamento internas del F-35. Pesa 416 kg, lleva una ojiva de 120 kg y tiene un alcance declarado superior a los 350 km.
Presión de la OTAN y contexto europeo
Detrás de la compra hay un compromiso concreto: la OTAN le exige a Dinamarca ofrecer a la alianza una capacidad de strike de largo alcance antes de 2030. Esa exigencia coincide con un momento en que varios gobiernos europeos aceleran la adquisición de misiles de precisión como disuasivo ante Rusia, y en que la posibilidad de contar con el respaldo estadounidense en un conflicto se considera más incierta bajo la presidencia de Donald Trump.
Alemania también estudia el Anthem. El ministerio de Defensa alemán confirmó que mantiene conversaciones con Covenant para cerrar su propio déficit en capacidad de strike de largo alcance, aunque no hay ningún pedido confirmado públicamente. El jefe del Ejército alemán, teniente general Christian Freuding, admitió que el Bundeswehr evalúa dos sistemas de misiles de bajo costo ya disponibles en el mercado, sin nombrarlos.
La respuesta desde Moscú llegó rápido. El embajador ruso en Dinamarca, Vladimir Barbin, calificó la política danesa de confrontacional y orientada a prepararse para un posible conflicto con Rusia, y tachó de ilusión peligrosa creer que misiles de precisión pueden representar una amenaza militar para una potencia nuclear.