El Pentágono y Lockheed Martin firmaron el jueves un acuerdo marco de diez años para la producción de al menos 850 cazas F-35 Lightning II destinados a las fuerzas armadas de Estados Unidos. El acuerdo incluye repuestos iniciales, una década de kits de modificación y sostenimiento, y también cubre pedidos de clientes extranjeros. La producción continuaría a razón de 156 aeronaves por año, según informó Lockheed.
A cambio del compromiso a largo plazo, Lockheed aportará al menos 7.000 millones de dólares en inversiones propias para respaldar el programa. Ninguna de las partes divulgó el valor total del acuerdo ni el precio por unidad.
Qué tiene que pasar para que sea contrato
El marco no se convierte en contrato hasta que el Congreso apruebe una compra multianual y asigne los fondos. La Cámara de Representantes ya aprobó su versión del proyecto de ley de política de defensa en julio; el Senado no logró llevarlo al plenario ese mismo mes y postergó la votación para después de las elecciones de medio término de noviembre. Mientras tanto, el gobierno federal opera con una ley de gasto provisorio vigente hasta el 11 de diciembre que, en términos generales, prohíbe al Pentágono iniciar nuevos programas o compras multianuales.
La Oficina del Programa Conjunto del F-35 y Lockheed negociarán términos, precios y cronogramas una vez que el Congreso habilite la compra. Las compras multianuales le permiten al Pentágono adquirir un sistema durante varios años bajo un solo contrato, en vez de negociar año a año, lo que generalmente reduce el costo unitario. Lockheed estimó que el acuerdo le ahorrará miles de millones de dólares a los contribuyentes.
El problema de disponibilidad que motiva el acuerdo
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Detrás del marco hay un problema concreto de operatividad. Un informe de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental publicado en junio de 2026 registró que la tasa de aeronaves listas para volar al menos una misión asignada cayó del 67% en el año fiscal 2021 al 44% en el año fiscal 2025. La tasa de aeronaves capaces de ejecutar todas sus misiones asignadas bajó del 38% al 25% en el mismo período. En junio, el jefe del programa F-35, teniente general Gregory Masiello, le dijo al Senado que la flota había superado la capacidad de su sistema de apoyo.
Lockheed argumenta que la demanda predecible que genera un contrato de largo plazo permitirá compras en volumen de materiales y piezas críticas, reducir tiempos de entrega y eliminar los cuellos de botella logísticos que genera el ciclo de contratación anual.
La urgencia del lado de la Fuerza Aérea
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El acuerdo llega días después de que la Fuerza Aérea le comunicara al Congreso, en un informe enviado el 16 de octubre, que necesita 1.509 cazas asignados a unidades de combate para 2035. Los F-35A representarían alrededor del 40% de esa flota.
La brecha entre lo pedido y lo que el Congreso ha financiado hasta ahora es marcada. En el año fiscal 2026, el Congreso aprobó solo 47 F-35, frente a los 85 que el Pentágono solicitó para el año fiscal 2027. Con el marco de 850 unidades en diez años, el promedio anual para las fuerzas estadounidenses sería de 85 aeronaves, lo que coincide exactamente con esa solicitud.
Un patrón más amplio de acuerdos marco
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El acuerdo con Lockheed por el F-35 se inscribe en una serie de marcos similares que el Pentágono ha venido firmando para acelerar la producción de armamento. En enero de 2026, Lockheed alcanzó un acuerdo para incrementar la producción del interceptor PAC-3 MSE; semanas después firmó otro para cuadruplicar la producción del sistema antimisiles THAAD, que en junio derivó en un contrato por más de 35.000 millones de dólares. El 19 de octubre, el Pentágono anunció un marco con BAE Systems para hasta siete años de compras de kits de guía láser del sistema de armamento de precisión APKWS.
Lockheed estimó que el programa F-35 sostendrá 317.000 empleos en Estados Unidos y generará alrededor de 79.000 millones de dólares en actividad económica anual durante la próxima década.