Corea del Norte afirmó haber lanzado dos misiles de crucero desde su peculiar submarino de clase Romeo modificado, conocido en medios occidentales como el "Jorobado" por la enorme protuberancia añadida sobre su casco para albergar los tubos de lanzamiento vertical. Es la primera vez que esta embarcación aparece operando en el mar abierto para realizar pruebas de armamento.
El submarino "Jorobado"
El Romeo modificado es uno de los proyectos más llamativos del programa de submarinos de Corea del Norte. La clase Romeo es un diseño soviético de mediados del siglo XX, del que Pyongyang opera varias unidades hace décadas. El "Jorobado" es una versión profundamente alterada de ese casco original, con una estructura adicional que sobresale claramente por encima de la línea de flotación y que aloja los sistemas de lanzamiento de misiles. La modificación es visualmente inconfundible y, según los análisis de imágenes satelitales publicados en los últimos años, llevaba tiempo en desarrollo antes de ser presentada públicamente por el régimen.
Primera salida al mar
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Hasta ahora, el submarino no había sido visto en operación fuera de instalaciones portuarias o de dique. Esta salida marca la primera vez que el vehículo realiza pruebas en el mar, lo que representa un paso en la maduración del programa. Corea del Norte recurrió frecuentemente en los últimos años a plataformas navales para diversificar sus capacidades de lanzamiento de misiles, sumando así vectores submarinos a los terrestres ya consolidados.
Misiles de crucero, no balísticos
Los dos proyectiles lanzados son misiles de crucero, una categoría distinta a los misiles balísticos con los que Pyongyang acaparó más atención internacional. Los misiles de crucero vuelan a baja altitud siguiendo una trayectoria controlada, lo que los hace más difíciles de detectar por ciertos radares, aunque en general son más lentos que los balísticos. Corea del Norte viene desarrollando misiles de crucero de largo alcance desde hace varios años y los ha probado tanto desde tierra como desde plataformas aéreas y navales. La posibilidad de lanzarlos desde un submarino añade una dimensión adicional al conjunto de amenazas que el régimen proyecta hacia sus vecinos y hacia las fuerzas estadounidenses desplegadas en la región.
El lanzamiento refuerza una tendencia clara en la política de armamentos de Kim Jong-un: ampliar los vectores desde los que puede emplear armas de largo alcance, haciendo más compleja cualquier respuesta defensiva de Corea del Sur, Japón o Estados Unidos. Un submarino lanzamisiles, aunque sea una plataforma vieja como el Romeo, añade incertidumbre sobre la ubicación del activo en el momento de un eventual empleo, algo que ninguna plataforma terrestre fija puede ofrecer.