Cuatro cazabombarderos Su-34 destruidos y dos más con daños severos. Eso es lo que muestran las imágenes satelitales de la base aérea rusa de Borisoglebsk, publicadas por el canal ucraniano de monitoreo de aviación AviVector, tras el ataque con misiles Neptune que la Armada ucraniana ejecutó en la noche del 14 al 15 de octubre.
Las fotografías comparan el estado del aeródromo antes y después del impacto, y respaldan lo que Kiev ya había anunciado en forma oficial: seis Su-34 golpeados en una sola operación. El hecho de que imágenes independientes confirmen el alcance del ataque le da mayor peso a una afirmación que, en el contexto del conflicto, suele generar escepticismo por parte de analistas y medios que monitorean las declaraciones de ambas partes.
El misil Neptune y su evolución
Адміністрація Президента України. — CC BY 4.0
El Neptune es un misil de crucero antibuque desarrollado por Ucrania a partir del soviético Kh-35, adaptado para operar desde plataformas terrestres. Se hizo conocido mundialmente en abril de 2022, cuando hundió el crucero Moskva, buque insignia de la Flota del Mar Negro rusa. Desde entonces, Ucrania lo fue adaptando para misiones más allá del rol naval original, incluyendo ataques contra objetivos terrestres en profundidad. Su uso contra una base aérea en el interior de Rusia marca una expansión práctica de su empleo operacional.
El Su-34 en la guerra
El Su-34 es el cazabombardero táctico de largo alcance más utilizado por Rusia en el conflicto. Diseñado para misiones de ataque al suelo con capacidad de combate aéreo defensivo, opera con regularidad en misiones de bombardeo sobre posiciones ucranianas, incluyendo el lanzamiento de bombas planeadoras de gran calibre que se convirtieron en una de las herramientas más destructivas de la aviación rusa desde 2023. Perder seis unidades en un solo ataque representa una baja puntual significativa para un parque de aviones que Rusia produce a un ritmo limitado y que no puede reponer con facilidad en el corto plazo.
Borisoglebsk no está en la zona inmediata del frente. Es una base en el interior del territorio ruso, lo que subraya el alcance que Ucrania está demostrando con sus sistemas de ataque a distancia. Golpear infraestructura aérea lejos de la línea de contacto forma parte de una estrategia ucraniana que busca aumentar el costo operacional de la aviación rusa y forzar la dispersión o el repliegue de aeronaves hacia posiciones más alejadas, lo cual reduce su eficacia táctica aunque no las elimine del orden de batalla.