El Admiral Nakhimov, crucero de batalla nuclear de la clase Kirov, regresó a Severomorsk con las pruebas de mar supuestamente completadas y un arsenal que no tiene rival entre los buques de superficie. Los 176 tubos de lanzamiento vertical que lleva son más que los de cualquier combatiente naval en servicio, ya sea de superficie o subacuático. De esas 176 celdas, 80 están dedicadas a misiles de ataque — Kalibr de crucero, Oniks antibuque y el hipersónico Zircon, que alcanza Mach 9 — y las 96 restantes albergan interceptores del sistema S-400.
El barco mide 252 metros de eslora. Sirvió activamente apenas 11 años, entre 1988 y 1999, y luego pasó casi tres décadas en reparación y modernización en el astillero de Severodvinsk.
Un arsenal sin equivalente
USN — Public domain
Ningún buque de guerra actual acumula tanta capacidad ofensiva y defensiva integrada en un solo casco. La combinación de Zircon, con su velocidad hipersónica y perfil de vuelo difícil de interceptar, junto con los Kalibr de largo alcance y la cobertura antiaérea de los S-400, le da al Nakhimov un radio de amenaza que abarca desde la superficie hasta blancos terrestres profundos.
La planta propulsora nuclear le otorga autonomía prácticamente ilimitada, sin depender de reabastecimiento de combustible para operaciones prolongadas. Esa característica, combinada con el armamento, es la razón por la que la Marina rusa tardó décadas en decidir si valía la pena terminar la modernización o desguazar el buque.
Tamaño versus vulnerabilidad
El analista de 19FortyFive Steve Balestrieri pone en perspectiva el regreso del Nakhimov y señala que el arsenal no es el único factor a considerar. El buque tiene una sección transversal radar enorme, herencia de su diseño de los años ochenta, que lo convierte en un blanco difícil de ocultar para sistemas de detección modernos. Los enlaces de datos son también de una generación anterior, lo que puede limitar su integración en redes de combate actuales.
El factor más concreto es la amenaza de los drones. La guerra en Ucrania demostró que buques de gran porte pueden ser alcanzados por vehículos no tripulados relativamente baratos: el crucero Moskva, hundido en 2022, y varios buques menores perdidos o dañados en el Mar Negro son el antecedente directo. El Nakhimov es un blanco mucho más grande que cualquiera de esos.
El contexto de la flota rusa
La clase Kirov fue diseñada en la era soviética como respuesta a los grupos de combate centrados en portaaviones de la Marina estadounidense. Son los cruceros de batalla más grandes construidos después de la Segunda Guerra Mundial. De las cuatro unidades originales, solo el Pyotr Velikiy siguió operativo durante las últimas décadas; el Nakhimov es el segundo en sumarse si la reincorporación se confirma como plena.
El regreso a Severomorsk no equivale automáticamente a plena capacidad operativa. Las pruebas de mar son una etapa necesaria pero no la última: la integración de sistemas, la certificación de los misiles a bordo y el entrenamiento de la tripulación son pasos adicionales que pueden llevar meses. Por ahora, lo que está confirmado es que el buque navegó de regreso a su base de la Flota del Norte con esos sistemas instalados.