Un memorando firmado el 14 de julio por Timothy Dill, secretario asistente de Defensa para asuntos de personal y reserva, estableció nuevas escalas de compensación para los militares estadounidenses que participan en la guerra con Irán. La paga por fuego hostil pasó de 225 a 450 dólares mensuales, y la de peligro inminente subió de 225 a 275. Pero el mismo documento redujo la compensación por destino difícil de 150 a 100 dólares al mes.
Esas dos cifras funcionan en sentidos opuestos. El analista Brandon Weichert, editor de seguridad nacional de 19FortyFive, argumenta que el recorte en la paga por destino difícil probablemente cancela buena parte del aumento en las otras categorías, al menos para los militares que califican para ambas.
Qué cubre cada categoría
Las tres categorías no son equivalentes ni se acumulan libremente. La paga por fuego hostil aplica a tropas cuyas unidades entran en contacto con el enemigo, cuyas bases son atacadas o que sufren heridas por armas o explosiones enemigas. Un soldado cuya base recibe un ataque en un solo día puede calificar para el monto mensual completo de 450 dólares. La paga por peligro inminente, en cambio, aplica a áreas geográficas u operacionales designadas donde existe una amenaza continua, sin necesidad de que se produzca un ataque concreto. El límite clave es que un mismo militar no puede cobrar ambas compensaciones en el mismo mes: recibe la que corresponda según su situación, pero no las dos.
El máximo anual para peligro inminente queda en 3.300 dólares, contra 2.700 anteriores. Para fuego hostil el techo anual es de 5.400 dólares, el doble de los 2.700 previos.
Detrás del ajuste
U.S. Navy photo by Capt. Lee Apsley — Public domain
Estos cambios no constituyen un aumento general de sueldo base. Aplican únicamente al personal que cumple los requisitos específicos de cada categoría durante la guerra con Irán, cuyo octavo mes transcurre sin perspectivas claras de cierre.
En abril, la Fuerza Aérea había propuesto subir la paga militar en el presupuesto de 2027 como medida para mejorar el reclutamiento y la retención durante un período prolongado de operaciones de combate en el exterior. La política final que salió del Pentágono estableció montos diferenciados para las dos categorías, en lugar de elevar ambas a 450 dólares.
Weichert señala que el Pentágono no aumentó estas compensaciones simplemente porque la guerra sea peligrosa, sino porque le preocupa enfrentar pronto una crisis de reclutamiento impulsada por la percepción negativa del conflicto en la opinión pública. Varios medios han publicado en los últimos meses reportes sobre las condiciones que enfrentan los militares desplegados: desde personal de base que vive en condiciones deterioradas después de que sus barracas fueron destruidas hasta tripulaciones de portaaviones como el USS Abraham Lincoln con reservas de alimentos reducidas.
El costo total de las nuevas escalas depende de cuántos militares califiquen y de cuánto se extienda el conflicto. Con un pedido presupuestario de 1,5 billones de dólares para el ejercicio fiscal 2027 sobre la mesa, Weichert califica de magra la compensación ofrecida a quienes están en combate.