El satélite militar ruso Cosmos 2612 pasó más de dos semanas maniobrado en órbita baja hasta quedar a unos 540 metros (un tercio de milla) de ICEYE-X36, un satélite radar operado por la filial estadounidense de la empresa finlandesa ICEYE que provee imágenes a las fuerzas armadas ucranianas. El acercamiento más cercano ocurrió durante el fin de semana del 17 de octubre, cuando ambos objetos viajaban en paralelo a aproximadamente 7 kilómetros por segundo a unos 555 kilómetros de altura.
El subsecretario de Estado estadounidense Thomas G. DiNanno calificó el comportamiento del satélite ruso de "amenazante" y afirmó que Rusia llevaba a cabo "maniobras intencionalmente peligrosas cerca de un satélite comercial, comportamientos consistentes con operaciones de armas en órbita". Washington llevó el planteo a las Naciones Unidas el miércoles.
Una maniobra sin precedentes en órbita
El astrofísico e historiador espacial Jonathan McDowell, ex NASA, señaló que, según su criterio, es el primer encuentro en órbita baja entre dos satélites activos sin el consentimiento de uno de sus dueños. La empresa de rastreo LeoLabs describió los movimientos en detalle: el 12 de octubre, rastreadores comerciales que alimentan la célula de operaciones comerciales conjuntas del Ejército estadounidense detectaron que Cosmos 2612 ingresó a la misma órbita que ICEYE-X36. Entre el 15 y el 16 de octubre, pasó de estar a más de 320 kilómetros por detrás hasta quedar a apenas unos 5 kilómetros de distancia, y luego mantuvo posición a poco más de 500 metros durante el fin de semana.
Greg Gillinger, vicepresidente de estrategia de la empresa Integrity ISR con sede en Virginia, comparó la precisión de la maniobra con volar en formación cerrada: poner dos objetos a menos de un kilómetro de distancia a esa velocidad "es el equivalente a volar en formación muy ajustada en una aeronave". Su lectura es directa: "Rusia no llegó accidentalmente a menos de un kilómetro del X36. Es una indicación de intención, están enviando un mensaje."
Qué buscaba Rusia y por qué se alejó
La intención detrás de la maniobra sigue sin confirmarse. LeoLabs planteó un abanico de posibilidades: recolección de inteligencia, inspección visual, coerción o preparación para operaciones futuras contra satélites. Clayton Swope, subdirector del Proyecto de Seguridad Aeroespacial del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), señaló que podría haber sido un ensayo para un ataque futuro, o que el satélite podría haber estado equipado con algún tipo de arma, desde un inhibidor de señal hasta un láser o un proyectil. "¿Era la intención destruir el satélite? No", dijo Swope. "¿Era la intención colocar algún tipo de energía sobre el satélite? Probablemente... No entiendo por qué necesitarías maniobrar de esta forma, tan cerca, a menos que quisieras hacer algo que implicara poner energía sobre ese satélite."
El Cosmos 2612 comenzó a retirarse el 18 de octubre, dos días después de que el presidente Donald Trump firmara una orden ejecutiva que eliminó aranceles y levantó la mayoría de las restricciones económicas sobre Rusia. Al momento de la denuncia ante la ONU, el satélite ruso volvía a volar a la altitud de ICEYE-X36, ahora a unos 400 kilómetros por detrás, con capacidad de cerrar esa distancia "en el momento y lugar que elijan", según Gillinger. Swope apuntó que el giro de Trump en la política hacia Rusia "pudo haber sido una razón por la que Putin dijo: ahora no es el momento de exacerbar tensiones con Estados Unidos".
Integrity ISR advirtió que otros dos satélites del mismo lanzamiento que Cosmos 2612 podrían alinearse en las próximas semanas con la órbita de ICEYE-X37, un segundo satélite de la misma empresa, lo que podría generar un nuevo episodio similar.
El talón de Aquiles espacial de Occidente
El incidente se produce en un momento en que la dependencia occidental de satélites comerciales para operaciones militares crece sin que exista un marco normativo que regule claramente qué constituye un acto hostil en órbita. Swope señaló que todavía no hay ninguna regla internacionalmente reconocida para determinar si una maniobra como esta debe considerarse agresiva, ni cuáles son los estándares para responder. Según las conclusiones de un ejercicio de simulación de guerra realizado en 2025, Washington "aparentemente carece de opciones de respuesta" si Rusia amenazara satélites militares o comerciales estadounidenses con un arma nuclear en órbita. No hay indicios públicos de que Cosmos 2612 lleve ese tipo de arma.
Para Swope, el patrón responde a una campaña más amplia de intimidación rusa que le permite a Putin "picarle el ojo a Occidente y observar cómo Occidente no hace nada". La lección que Moscú estaría buscando impartir es concreta: "el Oeste no puede detenerme".
ICEYE confirmó que está al tanto de la situación y que la sigue de cerca, y señaló que su arquitectura de constelación está diseñada para dar continuidad y resiliencia al servicio. La empresa no confirmó cuáles de sus satélites son los que operan para Ucrania.