El Comando Sur de las Fuerzas Armadas de EE.UU. (SOUTHCOM) formalizó a mediados de este año la creación del Comando de Guerra Autónoma, conocido por sus siglas en inglés SAWC. La novedad llegó a Buenos Aires el 22 de octubre, cuando el coronel Ian Fletcher expuso los detalles de la iniciativa ante la octava jornada del Ciclo de Tecnología, Innovación y Desarrollo para la Defensa (CTID+I).
Estructura y primera operación
El SAWC fue establecido bajo las órdenes del general Francis L. Donovan y, en apenas dos semanas desde su creación, ya ejercía control operativo sobre capacidades autónomas aportadas por distintas fuerzas estadounidenses en la región. Su estreno operativo tuvo lugar en Panamá y sus aguas aledañas, donde coordinó vehículos de superficie autónomos de la Armada de EE.UU. junto con drones aéreos de reconocimiento y plataformas tripuladas. Según Fletcher, fue la primera vez que esas capacidades se integraron dentro de una misma formación de maniobra coherente.
La misión central del comando, al menos en esta etapa, apunta a la vigilancia y el reconocimiento permanente de las rutas usadas por organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico. Para eso se definieron dos grandes áreas de operación: una que va desde El Salvador hasta Ecuador pasando por las islas Galápagos, y otra en el Caribe. La incorporación de una capacidad de ataque permanente bajo la misma estructura está prevista para el futuro, pero Fletcher dejó claro que hoy no es una prioridad.
Doctrina y personal
Más allá del hardware, uno de los desafíos que el propio Fletcher identificó como central es construir la arquitectura de mando, control y doctrina que permita coordinar estos sistemas en operaciones complejas. Para eso el SAWC diseñó un ciclo de trabajo denominado "Buscar, Comprender, Decidir, Actuar y Aprender", pensado para integrar la inteligencia artificial al proceso de toma de decisiones sin quitarle esa decisión al ser humano: los sistemas aportan procesamiento de información, identificación de patrones y ejecución de tareas predefinidas, pero la orden de actuar queda siempre en manos de un responsable designado.
En ese marco, el comando avanza en el establecimiento de un centro de entrenamiento y experimentación en la Estación Naval de Guantánamo. La proyección es reunir unos 195 efectivos organizados en tres escuadrones operativos, cada uno bajo el mando de un oficial con grado de teniente coronel o comandante. "Queremos una mentalidad operativa orientada a encontrar, seguir y localizar amenazas", dijo Fletcher en Buenos Aires. "No estoy construyendo una organización clásica de recolección de inteligencia: estoy creando una formación de reconocimiento."
El vínculo con Argentina
Balon Greyjoy — CC0
Flетcher mencionó explícitamente a Argentina como un socio relevante en la medida en que el país avance en la integración de sistemas autónomos e inteligencia artificial en sus estructuras de defensa. Lo que EE.UU. ofrece, según el coronel, no es solo tecnología sino las lecciones aprendidas durante sus propias pruebas, incluidos los fracasos: esos resultados están siendo preparados para publicarse en el futuro cercano. La presentación no anunció acuerdos específicos con Buenos Aires ni la incorporación de capacidades locales al programa, pero sí dejó planteada una vía posible de cooperación en experimentación, interoperabilidad e intercambio de información.
El contexto local le da peso concreto a esa posibilidad. En junio, el ministro de Defensa, teniente general Carlos Presti, y el embajador estadounidense Peter Lamelas firmaron dos cartas de intención que incluyeron la incorporación de Argentina al Mercado Digital de Drones y Sistemas Antidrones del Ejército de EE.UU., convirtiéndola en el primer país del hemisferio en sumarse a esa plataforma. Meses antes, en mayo, la Armada Argentina había avanzado con una carta de intención para adquirir drones VTOL de origen estadounidense destinados a operar desde sus patrulleros oceánicos comprados a Francia, en conjunto con los P-3C Orion que están siendo incorporados. En particular, se apuntaba al diseño V-BAT de la empresa Shield AI, un modelo que ya opera en las armadas de los Países Bajos y Japón.
El Proyecto Agincourt
El SAWC no es una iniciativa aislada. El trabajo del comando se enmarca en el llamado Proyecto Agincourt, una iniciativa del Pentágono orientada a acelerar el desarrollo, la adquisición y el despliegue de sistemas autónomos para operaciones de combate en distintas regiones. El secretario de Guerra Pete Hegseth reveló en la feria AUSA 2026 sus planes de solicitar más de 50.000 millones de dólares en fondos de conciliación para ese fin. A eso se suma que el Pentágono ya tenía prevista una asignación de 53.600 millones de dólares para su iniciativa Drone Dominance, de los cuales 16.900 millones estaban destinados a adquisiciones de nuevos sistemas.
Un documento del Departamento de Defensa publicado esta semana sintetizó la lógica detrás de todo esto: "Los drones de bajo costo han cambiado las formas, la velocidad y la economía de la guerra. Esto no es una modificación marginal. Desde la Guerra Fría, la proyección de poder estadounidense se ha apoyado en un pequeño número de armas sofisticadas y altamente costosas. Ese modelo está siendo desafiado."