El 19 de octubre, durante un foro sobre derechos humanos celebrado en la sede de la ONU en Nueva York, el Representante Permanente Adjunto de Ucrania, Volodymyr Pavlichenko, exigió que se detenga el reclutamiento de ciudadanos cubanos por parte de Rusia y reclamó la liberación inmediata de quienes permanecen retenidos en el servicio militar ruso.
Pavlichenko confirmó que los servicios de inteligencia ucranianos verificaron, mediante registros de nombres y datos personales, el traslado de entre 1.028 y 1.038 ciudadanos cubanos que suscribieron contratos militares entre 2023 y 2025. Aun así, el diplomático advirtió que esa cifra es solo una muestra del problema y que el total de combatientes extranjeros reclutados por Moscú podría situarse entre 10.000 y 20.000 hombres provenientes de más de 40 países.
La trampa de los contratos laborales
Las investigaciones de servicios de inteligencia y organismos independientes apuntan a una red de captación que opera principalmente a través de ofertas laborales engañosas. A jóvenes desempleados, obreros y trabajadores agrícolas golpeados por la crisis económica en Cuba se les prometieron empleos civiles en construcción, remodelación o servicios en Rusia, con salarios de entre 2.000 y 2.500 dólares mensuales, una cifra que equivale a años de ingreso bajo los salarios promedio de la isla.
Al llegar a territorio ruso, muchos son obligados a firmar contratos militares redactados únicamente en ruso que los destinan de inmediato al frente de batalla como combatientes.
Basil D Soufi — CC BY-SA 3.0
Cuba niega y la inteligencia acusa
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba negó cualquier participación estatal en estas operaciones y afirmó haber desmantelado redes de trata, con condenas por mercenarismo de entre 5 y 14 años de prisión. Sin embargo, analistas internacionales e informes de inteligencia señalan la complicidad del régimen de La Habana. El argumento central es que el estricto control social, migratorio y policial del Estado cubano hace inviable la salida masiva y acelerada de miles de reclutas sin el consentimiento o la facilitación de las autoridades.
Esa opacidad se reproduce también en las familias. Hasta la fecha, ninguno de los familiares de reclutados consultados accedió a brindar declaraciones formales, por temor a represalias del régimen o al riesgo que eso podría implicar para sus allegados atrapados en el conflicto.
Basil D Soufi — CC BY-SA 3.0
Una supervivencia de meses
El destino de estos combatientes en el frente ucraniano es letal. Informes especializados estiman que la tasa de supervivencia promedio una vez desplegados oscila entre 140 y 150 días, y hay casos de hombres caídos en combate tras apenas una semana de llegados a las zonas de conflicto. Los medios locales confirmaron hasta la fecha entre 38 y 40 fallecimientos verificados.
La presión sobre organismos internacionales crece para que estas redes sean investigadas bajo el marco del delito de trata de personas a gran escala y se garantice el retorno de las víctimas a sus países de origen. La denuncia ucraniana en la ONU es el paso más visible hasta ahora en ese camino.