El gobierno de Nueva Zelanda formalizó la compra de cinco helicópteros MH-60R Seahawk a Estados Unidos, en una operación que asciende a NZ$ 1.648 millones, equivalente a más de US$ 1.500 millones. El acuerdo se da en el marco del programa de Ventas Militares al Extranjero (FMS) y representa uno de los compromisos de defensa más significativos de Wellington en los últimos años.
El camino hasta la firma
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El proceso tuvo varios pasos antes de llegar a este punto. En agosto de 2025, el gobierno neozelandés seleccionó al MH-60R Seahawk de Sikorsky por sobre otras alternativas, entre ellas el NH90 de Airbus Helicopters. Luego, en junio de 2026, Washington autorizó la posible venta de las cinco aeronaves, abriendo el camino para la formalización del contrato.
El MH-60R viene a reemplazar a los SH-2G(I) Super Seasprite, que operan con la Armada Real de Nueva Zelanda (RNZN) y cuya flota se aproxima al final de su vida operativa. La elección del modelo de Sikorsky no es arbitraria: Australia ya opera el MH-60R, lo que facilita la interoperabilidad entre ambas fuerzas y simplifica cadenas de mantenimiento, capacitación y logística conjunta.
Qué puede hacer el MH-60R
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El Seahawk es un helicóptero naval multirrol de probada trayectoria en armadas de todo el mundo. Mide 19,76 metros de longitud, alcanza una velocidad máxima de 333 km/h y tiene un alcance aproximado de 963 kilómetros. Su arsenal contempla torpedos antisubmarinos Mk 54, misiles aire-superficie AGM-114 Hellfire, cohetes guiados de precisión APKWS y ametralladoras operadas por la tripulación.
Entre sus misiones principales figuran la guerra antisubmarina y antisuperficie, la búsqueda y rescate, el transporte de personal y suministros entre buques y tierra, y el apoyo a operaciones de lucha contra el terrorismo marítimo. Su mayor velocidad y alcance respecto a los Super Seasprite ampliarán la cobertura de vigilancia de las fragatas neozelandesas y reforzarán tanto sus capacidades ofensivas como defensivas.
Las tripulaciones serán de la RNZN, mientras que el personal de la Fuerza Aérea Real de Nueva Zelanda tendrá a su cargo el mantenimiento de las aeronaves.
El presupuesto completo
El monto total del programa va bastante más allá de los cinco helicópteros. El presupuesto incluye repuestos, armamento y equipamiento, además de recursos para el diseño de futuras instalaciones y la habilitación de infraestructura temporal en la Base Aérea de Auckland, en Whenuapai. El gobierno prevé destinar además un promedio de NZ$ 110 millones anuales a costos operativos durante los próximos diez años.
Las siguientes etapas del programa podrían incorporar nuevas inversiones en infraestructura, sistemas de entrenamiento y aeronaves no tripuladas de despegue y aterrizaje vertical para complementar las operaciones de los Seahawk. Las entregas de las aeronaves están previstas a partir de 2030.
Indo-Pacífico y cooperación regional
La adquisición se enmarca en un esfuerzo más amplio de Wellington por fortalecer sus capacidades de defensa y su posición en el Indo-Pacífico. Nueva Zelanda opera fragatas que necesitan helicópteros embarcados modernos para misiones de vigilancia, combate antisubmarino y antisuperficie, y el Super Seasprite ya no puede cubrir esas exigencias a futuro.
La compatibilidad con Australia refuerza ese eje. Ambos países integran alianzas regionales y comparten ejercicios y patrullajes en el Pacífico Sur, y contar con la misma plataforma naval facilita operaciones conjuntas sin la fricción de sistemas incompatibles. Para Nueva Zelanda, el MH-60R no es solo un reemplazo de helicópteros: es una apuesta por mantener relevancia operativa dentro de su entorno de aliados más cercanos.