Durante décadas, el Ejército de tierra de Estados Unidos moldeó su doctrina en torno a dos grandes escenarios: la contrainsurgencia en Medio Oriente y el combate de alta intensidad en Europa y la Península de Corea. El nuevo documento "How the Army Fights", publicado este mes, representa un giro explícito hacia un tercer tipo de ambiente operacional, uno que el propio texto describe como vastas franjas de archipiélagos y entornos marítimos.
Un teatro sin precedentes para el Ejército
La Primera Cadena de Islas es el cordón de archipiélagos que corre desde Japón hacia el sur, pasando por las islas Ryukyu, Taiwán y Filipinas, hasta Borneo. Ese corredor funciona como la primera línea de contención geográfica frente a la proyección naval y aérea china hacia el Pacífico abierto. Operar ahí impone condiciones radicalmente distintas a las que el Ejército estadounidense conoce bien: las tropas no pueden apoyarse en grandes bases continentales, la logística tiene que moverse por mar y aire a través de cientos de kilómetros de agua, y la superioridad aérea no está garantizada desde el primer día.
Eso hace que el documento publicado este mes sea algo más que una actualización de manual. Reconoce formalmente que el Ejército de tierra tendrá que aprender a pelear en un entorno predominantemente marítimo, junto a la Armada y el Cuerpo de Marines, y que ese combate puede extenderse en el tiempo sin los ritmos de rotación y reabastecimiento que la institución dio por sentados en Afganistán o Irak.
U.S. Army 2-27thINF25ID by Sgt. 1st Class Benjamin Parsons — Public domain
La presión de China detrás del cambio
El trasfondo de esta nueva guía es el crecimiento sostenido del poderío militar chino y la presión diplomática y militar que Beijing ejerce sobre Taiwán y el Mar del Sur de China. En años recientes, el Ejército estadounidense comenzó a reposicionar unidades en el Pacífico, a realizar ejercicios con fuerzas filipinas y japonesas, y a desarrollar capacidades de misiles de largo alcance desplegables desde tierra, pensados exactamente para este tipo de ambiente insular. La nueva doctrina pone por escrito la lógica operacional que ya venía tomando forma en esos movimientos.
Lo que la guía plantea es preparar a las fuerzas terrestres para una pelea larga, no una campaña breve de shock y avance. Eso implica sostenibilidad logística en terreno disperso, integración con fuerzas navales y aéreas aliadas, y la capacidad de aguantar en posiciones insulares bajo presión sostenida, todo en un teatro donde el adversario tiene ventaja de proximidad geográfica y años de preparación de sus propias defensas anti-acceso.
Un Ejército que se reinventa
SGT Duke Edwards — Dominio público (trabajo del gobierno de EE.UU.)
El cambio doctrinal no es automático. Transformar una fuerza entrenada durante décadas en combate irregular terrestre, acostumbrada a la superioridad aérea y a cadenas logísticas robustas, en una que pueda operar de forma dispersa entre islas y con dependencia del mar, requiere años de ejercicios, inversión en equipamiento y revisión de estructuras de mando. La publicación de "How the Army Fights" es el punto de partida formal de ese proceso, no su conclusión.
Lo que sí queda claro con este documento es que el Ejército estadounidense ya no puede ignorar el Pacífico como teatro principal. La pregunta que abre esta nueva guía no es si habrá una presencia terrestre significativa en la Primera Cadena de Islas, sino qué tan rápido y con qué capacidades reales podrá sostenerse si la situación lo exige.