Personas han muerto por no recibir avisos a tiempo de ataques con misiles balísticos rusos. Eso afirmó Serhii "Flash" Beskrestnov, asesor del presidente Volodymyr Zelensky, en una entrevista con la BBC publicada este lunes. "Es peligroso... creo que es realmente muy malo... ya murió gente", dijo. La declaración contradice de frente la postura de Washington, que insiste en que no hubo ningún cambio en el flujo de inteligencia compartida con Ucrania.
El problema con las alertas
Beskrestnov explicó que el intercambio sigue siendo errático. A veces Kiev recibe la información antes del ataque, otras veces no llega nada. La noche anterior a la entrevista, describió, la alerta llegó un minuto antes del impacto. "Esto parece muy extraño", dijo. "A veces recibimos esta información antes del ataque, otras veces no."
Esa misma mañana, Zelensky había publicado en redes sociales que durante la noche hubo dos ataques con misiles balísticos sobre la capital. Uno llegó sin ninguna advertencia; el otro, con tiempo mínimo para refugiarse.
Horas antes, en una entrevista con NBC, el propio Zelensky había dicho que el intercambio de inteligencia se había restablecido tras una pausa de tres días. "Estamos muy agradecidos por eso", señaló. "Solo Estados Unidos tiene esta inteligencia única para avisarle a nuestro lado cuándo Rusia usa misiles balísticos." El propio Beskrestnov aclaró, sin embargo, que el problema no está en toda la cooperación sino en un componente específico: "El flujo de datos de inteligencia sigue activo; el problema es únicamente con el componente de alerta de ataques aéreos."
Starlink, otro frente bajo presión
Además de las alertas, Beskrestnov señaló que persisten restricciones sobre el uso de Starlink y su servicio militar Starshield, que Ucrania usa para conectar drones, helicópteros y comunicaciones militares. La semana pasada, Starshield limitó la velocidad máxima a la que las unidades móviles pueden desplazarse y seguir conectadas a la red a 160 km/h. Según el asesor, eso recortó la capacidad ucraniana tanto para derribar drones entrantes como para lanzar ataques con drones de mediano alcance en zonas ocupadas por Rusia.
Elon Musk, dueño de Starlink, dijo la semana pasada que el gobierno de EE.UU. controla el acceso a Starshield, ya que fue diseñado para el Pentágono, lo que sugiere que Washington puede estar detrás de las restricciones. Trump lo negó.
Beskrestnov no lo duda: cree que ambos problemas ocurriendo al mismo tiempo son "probablemente" una movida deliberada para presionar a Kiev. "Probablemente Estados Unidos intenta decirnos: 'tengamos la conversación, la negociación con Rusia, deberían encontrar el compromiso'", afirmó en diálogo con la BBC.
La respuesta de Washington
Desde el lado estadounidense, las negaciones fueron directas pero no del todo coherentes entre sí. El secretario de Estado Marco Rubio descartó que hubiera habido una "pausa" en el intercambio de inteligencia. "No sé de dónde saca esas cosas o por qué se las dice a la prensa", dijo sobre Zelensky. Al mismo tiempo, Rubio mencionó "un problema de software" en el sistema de alerta temprana ucraniano ocurrido días atrás, sin dar más detalles. Un funcionario de la Casa Blanca confirmó que no hubo cambios en las operaciones de intercambio de inteligencia.
El contexto de fondo ayuda a entender la magnitud del problema. Las advertencias previas a ataques con misiles balísticos son críticas porque ese tipo de proyectiles, a diferencia de los misiles de crucero, vuelan en trayectorias de alta altitud y velocidad que no permiten mucho tiempo de reacción. Ucrania sí cuenta con radares propios que dan alguna cobertura limitada, y Beskrestnov dijo que están evaluando sistemas alternativos de comunicación para no depender exclusivamente de Starlink, tanto para defensa aérea como para comunicaciones militares y civiles. "Entendemos que deberíamos estar preparados para algunos problemas en el futuro", advirtió.