Tropas del Ejército estadounidense de la 10.ª División de Montaña comenzaron a rotar por el Curso de Entrenamiento de Operaciones en la Selva de Panamá, ubicado en la Base Aeronaval Cristóbal Colón del Servicio Nacional Aeronaval panameño, la misma instalación que durante la presencia estadounidense en el istmo se llamaba Fort Sherman. El despliegue, según publicó The New York Times, no se limita a Panamá: efectivos de la unidad podrían participar luego en actividades de cooperación y ejercicios conjuntos en Colombia y Honduras.
Los soldados desplegados pertenecen al 3er Equipo de Combate de Brigada "Patriotas", una unidad especializada en operaciones rápidas y entornos complejos con base en Fort Johnson, Luisiana. La 10.ª División de Montaña, cuyo cuartel principal está en Fort Drum, Nueva York, es una de las principales fuerzas de infantería ligera del Ejército y acumula décadas de despliegues expedicionarios, incluida la Operación Defender la Democracia en Haití en 1994.
El Canal como eje estratégico
El retorno de tropas estadounidenses a programas de entrenamiento regular en Panamá no es casual. Desde que Donald Trump asumió por segunda vez la presidencia, el Canal de Panamá recuperó centralidad en la planificación del Departamento de Defensa. Los nuevos mecanismos de cooperación regional impulsados por los Departamentos de Estado y Defensa delegaron en el Comando Sur (SOUTHCOM) la coordinación de toda la presencia militar estadounidense en el hemisferio.
Esa prioridad quedó reflejada en la última edición del ejercicio multinacional PANAMAX 2026, donde fuerzas de 19 países operaron para garantizar la protección de la vía interoceánica y responder a amenazas híbridas. Entre los componentes estadounidenses participaron efectivos del 1er Batallón, 6to Regimiento de Marines, asignado a la 2da División de Marines, junto con unidades de superficie de la Guardia Costera, la US Navy y componentes aeronavales. El comandante del SOUTHCOM, el general Francis L. Donovan del Cuerpo de Marines, supervisó los ejercicios en tierra, mar y aire, visitó el centro de entrenamiento selvático dirigido por el teniente coronel Andrew Eagen del US Army, e inspeccionó al destructor de misiles guiados USS Gridley (DDG-101), de la clase Arleigh Burke, mientras transitaba el Canal.
La coalición antinarco y la nueva fuerza de tarea
El despliegue de la 10.ª División de Montaña es una pieza dentro de una arquitectura más amplia. Washington articuló la Americas Counter Cartel Coalition (A3C), una coalición multinacional bajo liderazgo del SOUTHCOM destinada a coordinar operaciones contra organizaciones criminales y narcotraficantes en América Latina. En paralelo, el SOUTHCOM activó la Fuerza de Tarea Conjunta-Hemisferio Occidental (Joint Task Force-Western Hemisphere, JTF-WHEM), un nuevo grupo de combate liderado por la 2da División de Marines con misiones de coordinación de operaciones regionales, inteligencia, planificación multinacional e interdicción marítima.
The New York Times señala que varias compañías de infantería ligera del 3er Equipo de Combate de Brigada de la 10.ª División de Montaña reforzarán las operaciones de la JTF-WHEM, posiblemente en operaciones terrestres.
Un cambio doctrinal visible
The U.S. Army — Public domain
Lo que el conjunto de estos movimientos revela es una evolución en la política de seguridad estadounidense hacia la región. La administración Trump fue ampliando progresivamente el empleo de capacidades militares convencionales en misiones que históricamente se asociaban a la lucha antidrogas. Al SOUTHCOM se incorporaron unidades de combate del US Army y Marines, buques de guerra de la US Navy, aeronaves no tripuladas y elementos del Comando Espacial.
En ese cuadro, la llegada de tropas de infantería ligera a Panamá no es solo un programa de entrenamiento en selva. Representa un paso adicional en la consolidación de una presencia militar estadounidense más visible y permanente en el hemisferio occidental, orientada a reforzar la cooperación con gobiernos aliados, asegurar corredores marítimos estratégicos como el Canal y aumentar la presión sobre las organizaciones criminales que operan en la región.