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Argentina

Un análisis plantea cuatro escenarios hipotéticos de crisis entre Argentina y Chile en Magallanes

Un análisis estratégico plantea cuatro escenarios hipotéticos sobre el extremo austral. Hoy no hay tensión entre los dos países, pero el reequipamiento argentino con respaldo estadounidense y la modernización chilena en Magallanes están redefiniendo una ecuación de capacidades que estuvo estable durante décadas.

16 de octubre de 2026 • El Lado Correcto
Un análisis plantea cuatro escenarios hipotéticos de crisis entre Argentina y Chile en Magallanes
Crédito: U.S. Navy photo by Petty Officer 2nd Class Jaron Wills — Public domain

El estrecho de Magallanes y el extremo sur del continente reaparecen en los análisis estratégicos, no porque exista una disputa real entre Argentina y Chile, sino porque los cambios en las capacidades militares de ambos países justifican pensar en escenarios de contingencia. La relación bilateral sigue siendo de cooperación. El punto de partida del análisis es otro: las capacidades militares tardan años o décadas en construirse, mientras que las condiciones políticas pueden cambiar con rapidez.

El marco histórico de referencia es el Tratado de 1881, que delimitó la frontera entre ambos países, dividió la isla Grande de Tierra del Fuego y declaró neutral el estrecho de Magallanes a perpetuidad, garantizando la libre navegación para buques de todas las naciones y prohibiendo la construcción de fortificaciones que pudieran comprometer esa condición.

El rearme argentino

Un análisis plantea cuatro escenarios hipotéticos de crisis entre Argentina y Chile en Magallanes

U.S. Navy photo by Petty Officer 2nd Class Jaron Wills — Public domain

Argentina viene ejecutando un proceso de recuperación de capacidades militares que, por su escala y coherencia, empieza a parecerse más a un programa sostenido que a una serie de compras aisladas. Los elementos concretos son varios. La incorporación de 24 cazas F-16 adquiridos a Dinamarca, la posible llegada de hasta 235 vehículos blindados Stryker, la modernización de los tanques TAM, la recuperación de la aviación de patrulla marítima mediante los P-3 Orion y la autorización que habría dado el Ministerio de Defensa para adquirir cuatro helicópteros UH-60L Black Hawk para el Ejército, con entrega prevista antes de fin de 2026, configuran un cuadro de modernización amplio. Hasta ahora no se divulgaron oficialmente el costo, la procedencia ni la configuración final de esos helicópteros.

El respaldo de Washington es el hilo conductor de buena parte de ese proceso. A través del sistema Foreign Military Sales, Argentina accede a plataformas, repuestos, capacitación y sostenimiento. La futura integración de redes tácticas como Link 16 permitiría mejorar la conectividad entre plataformas aéreas y otros sistemas. El ejercicio Daga Atlántica 2026 con fuerzas estadounidenses apunta en la misma dirección: fortalecer procedimientos, coordinación e interoperabilidad. Nada de esto constituye, en sí mismo, una amenaza contra Chile; sin embargo, su efecto acumulativo podría modificar gradualmente una relación de capacidades que durante años estuvo marcada por la mayor continuidad de inversión chilena.

Chile en el sur

Del lado chileno, la presencia en Magallanes es permanente y la infraestructura naval y aérea en la zona está consolidada. La Armada tiene desplegadas 13 unidades en el estrecho, entre la Tercera Zona Naval, la Escuadra Nacional y la Fuerza de Submarinos. La Fuerza Aérea opera F-16 Block 50 y MLU con décadas de experiencia acumulada en mantenimiento, doctrina y entrenamiento. Chile también viene reforzando sus capacidades consideradas estratégicas para la defensa territorial en Magallanes.

Las cuatro hipótesis

El análisis plantea cuatro escenarios hipotéticos, todos ellos especulativos y ninguno vinculado a una tensión real o inmediata.

El primero es una crisis limitada en el extremo austral. Un incidente territorial, marítimo o aéreo podría generar una escalada gradual con movilizaciones preventivas y demostraciones de fuerza. En ese escenario, Chile partiría con capacidades consolidadas en aviación de combate, operaciones navales y presencia en la zona; Argentina contaría con mayor profundidad territorial y capacidad de concentrar fuerzas desde distintas regiones del país. El desafío principal para ambos sería controlar la escalada antes de que comprometiera objetivos de mayor alcance.

El segundo escenario gira en torno al estrecho mismo como escenario de presión estratégica. El estrecho conecta los océanos Atlántico y Pacífico, forma parte del sistema de accesos hacia la Antártida y tiene valor para el movimiento de unidades navales. Chile ejerce soberanía sobre él y mantiene presencia permanente. En una crisis convencional, la disputa probablemente no estaría orientada a una conquista territorial tradicional, sino al control de accesos, la protección de infraestructura crítica y la capacidad de negar ventajas operacionales al adversario. La vulnerabilidad chilena en este escenario sería la distancia entre Magallanes y sus principales centros industriales y logísticos.

Un análisis plantea cuatro escenarios hipotéticos de crisis entre Argentina y Chile en Magallanes

mike from New York, NY, US — CC BY-SA 2.0

El tercer escenario es una guerra aérea de profundidad. Chile partiría con ventaja en madurez operacional: décadas operando F-16 generaron una estructura de entrenamiento, doctrina y capacidades técnicas que no se replica solo con la compra de aviones. Argentina estaría reconstruyendo esa capacidad. Los 24 F-16, el respaldo estadounidense y la integración progresiva de armamento y redes tácticas podrían reducir esa diferencia con el tiempo, pero no de forma inmediata.

El cuarto escenario es una guerra de desgaste en la Patagonia. Las grandes distancias, la baja densidad poblacional, la infraestructura limitada y las condiciones climáticas severas harían de la logística un factor tan decisivo como la capacidad de combate. Argentina tendría ventajas de continuidad geográfica para movilizar fuerzas hacia Santa Cruz, aunque el sostenimiento de unidades mecanizadas a esas distancias también representaría un desafío. Chile enfrentaría la estrechez territorial, la discontinuidad de las comunicaciones terrestres hacia Magallanes y la dependencia del transporte marítimo y aéreo para sostener operaciones prolongadas.

El factor geopolítico

Lo que le da peso adicional a este análisis es el contexto externo. La competencia entre Estados Unidos y China por proyección en América del Sur también alcanza al Cono Sur. Magallanes es una pieza geopolítica de peso en ese tablero: quien influye en el acceso austral al Pacífico tiene una posición relevante en cualquier escenario de tensión global. La Antártida, cuyos accesos australes pasan por esa zona, agrega otra capa de interés para actores que van más allá de Argentina y Chile.

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