Dos cargueros fueron atacados con drones en el mar Negro en un incidente que derivó en el hundimiento de uno de ellos frente a las costas de Bulgaria. El gobierno búlgaro acusó a Rusia de ser responsable de los ataques y pidió apoyo formal tanto a la OTAN como a la Unión Europea para investigar lo sucedido.
Ucrania también señaló a Rusia como responsable de los ataques. La posición de ambos países convierte al episodio en algo más que un incidente marítimo aislado: es el primer caso documentado en que un buque se hunde frente a las costas de un Estado miembro de la OTAN en el marco del conflicto entre Rusia y Ucrania, y eso explica que Sofía haya activado los canales de la Alianza.
Mar Negro, zona de tensión permanente
Desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania en febrero de 2022, el mar Negro se convirtió en uno de los escenarios más volátiles del conflicto. Rusia bloqueó inicialmente los puertos ucranianos, interrumpiendo las exportaciones de granos y afectando el comercio marítimo regional. Aunque en 2022 se negoció un corredor seguro para el transporte de cereales bajo supervisión de la ONU y Turquía, ese acuerdo se rompió en 2023 cuando Moscú se retiró unilateralmente.
Desde entonces, buques comerciales de distintas banderas siguen navegando la zona bajo riesgo real. Ucrania desplegó sus propios drones navales para hostigar a la flota rusa, y Rusia respondió con ataques a infraestructura portuaria ucraniana. El uso de drones contra objetivos marítimos civiles o comerciales, sin embargo, había tenido hasta ahora un impacto más directo sobre el territorio ucraniano que sobre terceros países.
Por qué esto involucra a la OTAN
Bulgaria es miembro de la OTAN desde 2004. Que un buque se hunda en aguas próximas a su costa como consecuencia de un ataque atribuido a Rusia coloca al episodio en una zona gris de enorme sensibilidad política para la Alianza. No hay una cláusula que obligue a la OTAN a responder automáticamente ante un ataque a un buque comercial en el mar Negro, pero el pedido formal de Sofía obliga a los aliados a pronunciarse sobre el hecho y a definir si la investigación deriva en alguna respuesta conjunta.
La solicitud búlgara a la UE suma otra dimensión. Bruselas lleva desde 2022 expandiendo sus sanciones contra Rusia y coordinando con los Estados miembros la vigilancia marítima en el mar Negro. Una investigación conjunta podría ser el paso previo a nuevas medidas, aunque la escala y el alcance de esa respuesta dependerán de lo que los investigadores logren documentar sobre la autoría y el tipo de drones usados.
Por el momento, ni la OTAN ni la UE se pronunciaron públicamente sobre el pedido búlgaro. Rusia tampoco emitió declaraciones sobre su eventual participación en los ataques.