En una jornada cargada de actividad contractual, la Marina estadounidense adjudicó el 6 de octubre tres órdenes separadas vinculadas a la guerra electrónica y la vigilancia, con un alcance que va desde drones de reconocimiento compartidos con Australia hasta el cazabombardero de quinta generación más extendido del mundo occidental.
Triton compartido con Australia
Northrop Grumman recibió una orden de 66 millones de dólares para modernizar flotas de drones MQ-4C Triton que ya están en servicio, tanto con la propia Marina estadounidense como con la Fuerza Aérea Real Australiana. El trabajo consiste en instalar 17 propuestas de cambio de ingeniería, además de cubrir materiales y repuestos, con el objetivo de llevar ambas flotas a una configuración común. Que dos países alineen sus versiones de un mismo sistema no es un paso menor: facilita el mantenimiento conjunto, la interoperabilidad operacional y el intercambio de datos en patrullajes que, en el Pacífico, cada vez se solapan más. El MQ-4C Triton es un dron de altitud elevada diseñado para vigilancia marítima de largo alcance, derivado del RQ-4 Global Hawk terrestre. Australia adoptó el sistema como parte de su apuesta por una capacidad de inteligencia, vigilancia y reconocimiento marítimo más robusta en el Indo-Pacífico, donde la presencia naval china ha crecido sostenidamente en la última década.
Protección electrónica para buques
Lockheed Martin obtuvo una modificación de contrato por 209 millones de dólares para continuar la producción del sistema AN/SLQ-32(V)6, el equipamiento de guerra electrónica que protege a los buques de superficie de la Marina estadounidense contra misiles antibuque y los radares que los guían. El Departamento de Guerra anunció la adjudicación el 30 de septiembre. El contrato incluye opciones que, si se ejercen, podrían llevar el valor total del acuerdo a 1.700 millones de dólares. El AN/SLQ-32 tiene una larga historia en la flota estadounidense y ha pasado por múltiples variantes a lo largo de los años. La versión (V)6 representa la evolución más reciente del sistema, orientada a enfrentar amenazas más sofisticadas en un entorno donde los misiles de precisión antibuque se han multiplicado entre las marinas rivales.
Guerra electrónica para el F-35
BAE Systems firmó un contrato con Lockheed Martin para producir sistemas AN/ASQ-239 destinados a los lotes de producción 20, 21 y 22 del F-35 Lightning II. El acuerdo también incluye trabajos de modernización sobre aeronaves ya entregadas y en servicio. El AN/ASQ-239 es el sistema integrado de guerra electrónica del F-35, responsable de detectar, identificar y responder a amenazas electromagnéticas en combate. BAE Systems lo fabrica desde los primeros lotes del programa. Que el contrato se extienda a tres lotes adicionales y sume actualizaciones retroactivas sobre aviones más viejos refleja la dinámica habitual del F-35: un programa de décadas que combina producción nueva con modernización continua de la flota existente, en un esfuerzo por mantener la ventaja tecnológica frente a sistemas de defensa antiaérea cada vez más capaces.
Una jornada, tres señales
Los tres contratos se inscriben en una tendencia más amplia dentro del presupuesto de defensa estadounidense: priorizar la guerra electrónica y la vigilancia como ejes centrales de la competencia estratégica con China y Rusia. No se trata de sistemas ofensivos en el sentido convencional, sino de la capacidad de ver, ocultar y sobrevivir en un entorno electromagnético cada vez más disputado. La coincidencia de las tres adjudicaciones en un solo día responde a ciclos de planificación presupuestaria, no a ninguna urgencia operacional declarada, pero el volumen combinado de los anuncios deja en claro que esa prioridad se traduce en inversión concreta.