Un ataque atribuido a los hutíes de Yemen golpeó el aeropuerto internacional de Riad el domingo, dejando al menos 12 muertos y más de 300 heridos. Arabia Saudita calificó el hecho como un crimen de guerra y prometió una respuesta militar.
Un blanco de alto impacto simbólico
Elegir el principal aeropuerto de la capital saudita no es un detalle menor. El aeropuerto Rei Khalid bin Abdulaziz es la puerta de entrada a Riad y uno de los más transitados del Golfo Pérsico, con decenas de vuelos comerciales diarios. Atacarlo apunta tanto a la infraestructura crítica como a la imagen del país como destino seguro y hub regional. Los daños físicos, según el análisis de la BBC, pueden repararse con relativa rapidez, pero el golpe a la reputación de estabilidad de Arabia Saudita es más difícil de recuperar a corto plazo.
Una escalada dentro de un conflicto ya tenso
Los hutíes llevan años librando una guerra de desgaste contra Arabia Saudita que empezó en 2015, cuando una coalición liderada por Riad intervino militarmente en Yemen para frenar el avance del grupo. Desde entonces, el movimiento, que controla gran parte del norte yemení incluida la capital Saná, fue ampliando el alcance y la sofisticación de sus ataques. Primero apuntaron a ciudades fronterizas sauditas, después a instalaciones petroleras estratégicas como las de Abqaiq y Khurais en 2019, y en los últimos años sumaron ataques con drones y misiles balísticos contra objetivos en territorio saudita y, más recientemente, contra buques comerciales en el mar Rojo.
El ataque del domingo representa una intensificación de esa pauta. Apuntar al corazón de la capital con un saldo de víctimas de esta magnitud marca un umbral nuevo en el conflicto, y pone a Riad ante la presión de escalar su respuesta sin que eso derive en una espiral más amplia en una región donde ya hay múltiples frentes activos.
La promesa de respuesta saudita
Las autoridades sauditas no detallaron públicamente el tipo de represalia que preparan, pero el calificativo de crimen de guerra abre la puerta a una respuesta que justifiquen como proporcional o incluso disuasiva. Arabia Saudita tiene capacidades aéreas significativas y viene realizando bombardeos en Yemen desde el inicio de la intervención, aunque sin lograr neutralizar la capacidad ofensiva hutí de manera duradera. La pregunta que queda abierta es si una respuesta más intensa alcanza para cambiar la dinámica de un conflicto que lleva más de una década resistiendo soluciones militares.