Dos movimientos en paralelo muestran adónde apunta la estrategia submarina de Washington. El Departamento de Defensa destinó 743 millones de dólares al desarrollo del SLCM-N, el misil de crucero nuclear diseñado para operar desde los submarinos de la clase Virginia, mientras que la Marina publicó un aviso buscando capacidades industriales para el SSN(X), el programa que eventualmente debería reemplazar a esa misma clase.
El SLCM-N, sin fecha de servicio
U.S. Navy photo by Mass Communication Specialist 1st Class Jason J. Perry — Public domain
La adjudicación no implica que el programa haya alcanzado la fase de producción, ni que exista una fecha confirmada para que el misil entre en servicio. Tres equipos seleccionados trabajarán en el diseño y desarrollo de prototipos tanto del misil como de los sistemas necesarios para integrarlo con la plataforma de lanzamiento, que en este caso son los propios submarinos Virginia.
El SLCM-N, cuyas siglas corresponden a Sea-Launched Cruise Missile Nuclear, fue relanzado como prioridad en los últimos años como respuesta al crecimiento de las capacidades nucleares tácticas de Rusia y China. El razonamiento detrás del programa es que Estados Unidos necesita una opción nuclear de baja potencia y lanzable desde el mar para disuadir escaladas en teatros de operaciones donde el empleo de armas estratégicas sería desproporcionado. El concepto no es nuevo: la Armada operó el Tomahawk nuclear hasta que lo retiró en los años noventa, precisamente después del fin de la Guerra Fría. Ahora el ciclo se revierte.
El SSN(X), en sus primeros pasos
En paralelo, la Marina publicó el 9 de octubre un aviso de solicitud de información a la industria sobre el SSN(X), el submarino de ataque rápido que está pensado para suceder a la clase Virginia. El documento busca conocer qué capacidades de fabricación existen en el sector privado antes de avanzar con el programa. Se trata de uno de los pasos iniciales para pasar de la etapa de diseño conceptual a algo más concreto.
La clase Virginia es hoy la columna vertebral de la flota submarina de ataque de la Marina. Con más de veinte unidades en servicio y otras en construcción, es el estándar de referencia de los submarinos de propulsión nuclear no estratégicos de EE.UU. El SSN(X) no la reemplazaría en el corto plazo: los plazos de desarrollo y construcción de un submarino nuclear de nueva generación se miden en décadas, no en años. Que la Marina esté haciendo consultas industriales ahora anticipa una decisión de financiamiento y diseño que tardará años en materializarse.
Dos programas, un mismo eje
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Lo que tienen en común ambos movimientos es que apuntan a sostener y modernizar la capacidad submarina nuclear de EE.UU. en un contexto de competencia estratégica creciente, especialmente frente a China en el Pacífico y a Rusia en el Ártico y el Atlántico Norte. Los submarinos de la clase Virginia son también la plataforma prevista para el pilar submarino del acuerdo AUKUS, bajo el cual Australia recibirá en los próximos años unidades de esa clase antes de desarrollar su propio submarino de propulsión nuclear. Esa dimensión multilateral agrega presión sobre la cadena industrial de EE.UU., que ya enfrenta dificultades para producir los Virginia al ritmo requerido.
Los 743 millones del SLCM-N son fondos de desarrollo, no de producción. El arma todavía está lejos de los arsenales operativos.