El Ejército de los Estados Unidos seleccionó a cinco contratistas de defensa para desarrollar y entregar prototipos de un misil de largo alcance capaz de golpear objetivos navales en movimiento. Las empresas elegidas son Anduril, Castelion, Lockheed Martin Missiles and Fire Control, Mach Industries y RTX, cada una de las cuales recibió un contrato a través del mecanismo de Other Transaction Authority.
El programa en cuestión es el Precision Strike Missile Increment 4, una variante específicamente orientada al combate marítimo dentro de la familia de misiles PrSM que el Ejército viene desarrollando desde hace varios años. Los prototipos deben estar listos dentro del año fiscal 2027, y las empresas que demuestren mejor desempeño recibirán contratos de seguimiento en el año fiscal 2028.
Indo-Pacífico como teatro de operaciones
Un requisito central del programa define su orientación estratégica: los prototipos del Increment 4 «deben ser operables en el área de operaciones del Indo-Pacífico», según la convocatoria oficial del Ejército. La exigencia no es casual. El Indo-Pacífico concentra desde hace años la mayor parte de la planificación militar estadounidense frente a China, y en ese teatro la proyección de poder naval es determinante. Tener la capacidad de atacar buques desde tierra firme, con un misil lanzado por unidades del Ejército, agrega una capa de complejidad para cualquier adversario que intente controlar el mar en esa región.
El esquema de Other Transaction Authority que se usó para adjudicar estos contratos es un mecanismo que el Pentágono utiliza cada vez con más frecuencia para agilizar la competencia en fases tempranas de desarrollo. A diferencia de los contratos tradicionales de adquisición, este formato permite incorporar a empresas más chicas o de tecnología emergente, como es el caso de Anduril o Mach Industries, junto a contratistas históricos como Lockheed Martin y RTX. El resultado es una carrera de prototipos donde el Ejército evalúa simultáneamente cinco propuestas antes de comprometerse con una solución definitiva.
PrSM y la apuesta terrestre en el mar
Sgt. Perla Alfaro — Public domain
El Precision Strike Missile nació como reemplazo del misil táctico ATACMS, con mayor alcance y precisión. Los primeros incrementos del programa apuntaron a blancos terrestres fijos o de baja movilidad. El Increment 4 es el salto más ambicioso hasta ahora: atacar blancos navales en movimiento implica capacidades de guiado y actualización de datos en vuelo considerablemente más complejas que las que requiere un blanco estático en tierra.
Ninguna de las cinco empresas seleccionadas reveló detalles técnicos de sus propuestas en esta etapa. El Ejército tampoco publicó los montos individuales de los contratos de prototipado. Lo que sí quedó claro es que el programa avanza hacia una competencia abierta entre actores muy distintos entre sí, lo que en teoría presiona a los grandes contratistas a ofrecer soluciones más innovadoras frente a competidores más ágiles.
La decisión también refleja una tendencia más amplia en la doctrina militar estadounidense: replicar desde tierra capacidades que antes eran exclusivas de la aviación o la Marina. Si el Ejército logra un misil antibuque de largo alcance operable desde la costa, amplía considerablemente las opciones tácticas en escenarios archipelágicos como los del Pacífico occidental, donde desplegar buques o aeronaves puede ser más costoso y vulnerable que operar baterías terrestres.