Bélgica transferirá sus primeros tres F-16AM/BM Fighting Falcons a Ucrania. Lo confirmó el propio Zelenskiy el 29 de septiembre de 2026, poniendo fecha concreta a una entrega que llevaba varios años demorada. Los aviones son versiones modernizadas del diseño original de los años setenta, con mejoras en aviónica y capacidad de combate, aunque se trata de aeronaves ya veteranas en el inventario europeo.
La noticia llega en un momento en que Ucrania intenta consolidar y ampliar su flota de F-16, el caza occidental que varios aliados han ido cediendo desde 2024. Bélgica había comprometido la entrega hace tiempo, pero distintos obstáculos administrativos y logísticos retrasaron el inicio efectivo de la transferencia. Con este primer lote de tres unidades, el proceso finalmente arranca.
La negociación con Lockheed Martin
Lockheed Marti F-16V block 70/72 — CC0
Más allá de los aviones belgas, Kiev también abrió un frente diplomático-industrial con Lockheed Martin para discutir la posibilidad de incorporar el F-16 Block 70/72. Esta variante es la más reciente de la familia Fighting Falcon, diseñada originalmente para exportación, con un radar AESA, aviónica modernizada, mayor autonomía y capacidad para portar armamento de última generación. Es, en términos prácticos, un avión muy diferente al AM/BM que Bélgica entregará ahora.
Que Ucrania esté explorando ese camino revela una tensión de fondo en su estrategia aérea. Los F-16AM/BM que llegan de Europa son útiles, dan capacidades reales y permiten a los pilotos ucranianos operar con estándares OTAN, pero son plataformas con décadas de uso. El Block 70/72, en cambio, representaría un salto cualitativo significativo. Por ahora se trata de conversaciones, no de un contrato cerrado.
Preocupaciones de mantenimiento
A1C Gianna Cucci — Dominio público (trabajo del gobierno de EE.UU.)
La fuente también apunta a que el mantenimiento de los F-16 ya en operación ucraniana es un tema de preocupación. No se detallan los problemas específicos en la información disponible, pero la mención es relevante. Sostener una flota de caza occidental en condiciones de guerra, con infraestructura dañada y cadenas de suministro complejas, es uno de los mayores desafíos operativos que enfrenta la fuerza aérea ucraniana. Cada avión que cae por falla técnica o falta de repuestos es una pérdida que no se repone fácilmente.
Ese contexto de mantenimiento es precisamente el que le da peso a la discusión sobre el Block 70/72. Un avión más nuevo, con sistemas estandarizados y apoyo de fábrica activo, puede ser más sostenible a largo plazo que seguir acumulando versiones AM/BM de distintos países, con configuraciones ligeramente distintas y distintos históricos de mantenimiento.
El panorama más amplio
Curimedia | P H O T O G R A P H Y — CC BY 2.0
Desde que los primeros F-16 llegaron a Ucrania, el caza pasó a ser el símbolo más visible del apoyo aéreo occidental a Kiev. Varios países de la OTAN, además de Bélgica, se comprometieron a ceder parte de sus flotas. Los Países Bajos y Dinamarca fueron los primeros en avanzar de forma concreta. Bélgica, con su anuncio de este lote inicial, se suma ahora al proceso activo de transferencia.
El número total de aviones que Ucrania recibirá de todas las fuentes sigue siendo una variable abierta, sujeta a decisiones políticas y capacidades logísticas de cada país donante. Lo que quedó más claro con el anuncio de Zelenskiy es que Kiev no ve los F-16 de segunda mano como el techo de sus ambiciones aéreas, sino como un punto de partida mientras negocia acceso a tecnología más avanzada.