Boeing ganó el contrato de desarrollo del F/A-XX, el futuro caza embarcado de sexta generación de la Armada de los Estados Unidos. El Pentágono anunció el 29 de septiembre de 2026 que el valor del acuerdo supera los 20.000 millones de dólares para la fase de desarrollo a escala completa, que incluye la producción de múltiples aeronaves de prueba para ensayos en tierra, certificación de aeronavegabilidad, integración de sistemas y de armamento.
La decisión confirma a Boeing como el único proveedor de cazas de sexta generación de las fuerzas aéreas y navales estadounidenses. La empresa ya había sido seleccionada en 2025 para construir el F-47, el equivalente de la Fuerza Aérea en el marco del programa NGAD. Con el F/A-XX, ambos contratos quedan en manos de un solo fabricante, una concentración sin precedentes recientes en la industria aeronáutica de defensa del país.
El programa, su historia y su demora
U.S. Navy photo by Mass Communication Specialist 3rd Class August Clawson — Public domain
El F/A-XX viene a reemplazar al F/A-18E/F Super Hornet, el caza multirol embarcado que opera hoy desde los portaaviones de la Armada. Los primeros Super Hornets comenzarán a retirarse de la flota en la década de 2030, y el nuevo caza tendrá que estar listo para cubrir ese vacío. La misión primaria del F/A-XX es extender el alcance de strike efectivo del ala aérea embarcada, una limitación que se volvió cada vez más urgente en el contexto de los sistemas de defensa antiaérea de largo alcance que desplegaron China y Rusia en los últimos años.
El camino hasta este contrato no fue lineal. El programa atravesó períodos de congelamiento presupuestario desde el Pentágono, que en algún momento intentó frenar por completo su avance. Esa historia de arranques y paradas hizo que la adjudicación final fuera considerada una de las más anticipadas del sector en los últimos años. El competidor derrotado en la licitación fue Northrop Grumman, fabricante del B-21 Raider y del histórico B-2 Spirit.
Qué dice el contrato y qué viene después
El acuerdo cubre la fase de desarrollo a escala completa, lo que significa que el F/A-XX todavía no es un avión operativo ni tiene fecha de entrega confirmada para la flota. Los fondos contemplan la construcción de varios prototipos destinados a distintos ciclos de prueba antes de que el programa avance hacia producción en serie. El diseño final del avión comenzó a tomar forma pública con la publicación de nuevos renders por parte de Boeing tras conocerse el fallo.
La victoria plantea también interrogantes sobre la capacidad industrial de Boeing para absorber simultáneamente dos programas de esta magnitud. La empresa viene de años complicados, con problemas de producción en su división comercial y demoras en otros contratos de defensa. Gestionar en paralelo el F-47 para la Fuerza Aérea y el F/A-XX para la Armada exigirá una expansión significativa de su fuerza de trabajo especializada, algo que ya está siendo señalado como uno de los principales desafíos que enfrenta la compañía de cara a los próximos años.