Rusia modificó el rol de los drones Shahed en su campaña aérea contra Ucrania. Según Serhii "Flash" Beskrestnov, asesor del presidente ucraniano, el Kremlin comenzó a relegar los Shahed a la franja fronteriza y reserva sus sistemas no tripulados más veloces para atacar la retaguardia ucraniana, donde las defensas son más escasas y los tiempos de reacción, menores.
Un cambio dictado por las defensas
El ajuste responde a un reconocimiento táctico por parte de Moscú: las defensas aéreas ucranianas probaron ser efectivas contra los Shahed, los drones de origen iraní que Rusia viene empleando masivamente desde 2022. Estos sistemas, lentos y de vuelo bajo, se convirtieron en un blanco relativamente previsible para los operadores ucranianos, que con el tiempo afinaron procedimientos, capacitación y distribución de medios para neutralizarlos en grandes cantidades.
La lógica del cambio es directa. Si los Shahed son cada vez más fáciles de interceptar cerca del frente, usarlos para saturar la zona de contacto sigue teniendo un costo bajo para Rusia, mientras que los sistemas más rápidos, con mayor capacidad de penetración, quedan reservados para blancos de mayor valor ubicados lejos del frente, donde la cobertura antiaérea ucraniana es más delgada.
El dilema de fondo para Ucrania
Esta división de roles plantea un problema concreto para Ucrania. Defender el frente y defender la retaguardia son desafíos distintos: el primero requiere volumen de fuego y saturación, el segundo exige sistemas capaces de interceptar blancos aéreos a mayor velocidad y en menor tiempo de preaviso. Concentrar medios en un sector deja al otro más expuesto.
El uso de drones como vector de ataque sostenido contra infraestructura civil y militar en profundidad es una constante de la guerra desde hace casi cuatro años. Rusia probó distintas combinaciones: misiles de crucero, drones Shahed en enjambres, y en períodos puntuales, misiles balísticos de alta velocidad. La incorporación de sistemas no tripulados más veloces en el rol de ataque a la retaguardia representaría una nueva capa en esa lógica de presión continua, pensada para desgastar la capacidad de respuesta ucraniana en múltiples dimensiones al mismo tiempo.
Por ahora, los detalles sobre qué sistemas específicos Rusia estaría usando en ese rol no se desprenden de la información disponible. Lo que sí queda claro es la lógica detrás del ajuste: explotar la efectividad diferencial de cada plataforma según la densidad de defensas en cada zona del teatro de operaciones.
Fuentes: Zona Militar