Seis cazas F-16AM/BM de la Fuerza Aérea Argentina salieron de Dinamarca el 22 de septiembre en el vuelo ferry que los llevará hasta el Área Material Río Cuarto, en la provincia de Córdoba. La segunda tanda ya hizo escala en las Islas Canarias y se prepara para cruzar el Atlántico, repitiendo la ruta que usó el primer grupo a finales de noviembre de 2025.
Con estas seis aeronaves, Argentina llegará a 12 F-16 entregados dentro de un programa total de 24 cazas adquiridos a Dinamarca, la mitad del pedido completo cumplida.
El contrato de AMRAAM
Fuerza Aérea Argentina — CC BY 4.0
Casi en simultáneo con el inicio del traslado, el gobierno de Estados Unidos adjudicó a Raytheon un contrato por US$ 105.646.856 para la adquisición de partes destinadas a misiles aire-aire AIM-120 AMRAAM. La operación se encuadra dentro del mecanismo de Ventas Militares al Exterior (FMS, por sus siglas en inglés) y forma parte del Programa Peace Condor, bajo el cual se gestiona toda la incorporación de los F-16 argentinos.
El AIM-120 AMRAAM es el misil aire-aire de medio alcance más extendido en las flotas occidentales. Activo desde los años noventa y continuamente actualizado, permite atacar blancos más allá del alcance visual del piloto y es la munición estándar del F-16 en la mayoría de las fuerzas aéreas que operan el caza. Para Argentina, su incorporación representa un salto cualitativo respecto de las capacidades que tenía antes de recibir los F-16: los Mirage y los A-4 Fightinghawk que integraban la flota durante décadas no contaban con esa clase de armamento aire-aire de largo alcance.
Contexto del programa
C1° Ari Detomasi y C° Lautaro Vera — CC BY 4.0
La compra de los F-16 daneses fue el mayor paso en modernización de la aviación de combate argentina desde los años ochenta. Dinamarca decidió vender sus F-16 al quedar seleccionado el F-35 como reemplazo para su propia fuerza aérea, lo que abrió la oportunidad para que varios países adquirieran aeronaves con horas de vuelo limitadas y mantenimiento al día. Argentina cerró ese acuerdo bajo el Programa Peace Condor, el mismo marco de cooperación en defensa con Estados Unidos que históricamente canalizó la venta de equipos y la asistencia técnica asociada.
El primer lote de seis cazas llegó a fines de 2025 tras completar el vuelo transatlántico desde Europa. El esquema se repite ahora con la segunda tanda, que sigue la misma ruta por el Atlántico Norte con escala en Canarias antes de cruzar hacia Sudamérica. Las aeronaves se reciben y preparan en el Área Material Río Cuarto, la principal instalación de mantenimiento aeronáutico de la Fuerza Aérea.
El contrato de AMRAAM que acaba de adjudicarse muestra que la incorporación no se limita a las plataformas: Argentina está construyendo también el ecosistema de armas y soporte que hace operativo al caza. Un F-16 sin munición de medio alcance tiene capacidades recortadas frente a lo que el avión puede dar; el AMRAAM completa esa ecuación. Con doce aeronaves en camino y el armamento asociado en proceso de adquisición, la Fuerza Aérea Argentina está consolidando una capacidad de combate aéreo que no tenía en décadas.