El Poder Ejecutivo presentó el proyecto de Presupuesto 2027 con una partida que marca un antes y un después para la Armada Argentina. El texto contempla una autorización de crédito de USD 2.300 millones orientada a la compra de tres submarinos convencionales, con base operativa en Mar del Plata. No es una compra consumada ni una licitación abierta, sino la habilitación legal y presupuestaria para avanzar en ese camino.
El presupuesto total asignado al área de Defensa para 2027 asciende a USD 2.833 millones, según surge del proyecto enviado al Congreso.
La deuda histórica con la flota submarina
Government of India — GODL-India
La Armada Argentina lleva más de una década sin capacidad operativa submarina efectiva. El ARA San Juan, el último submarino en actividad, se perdió en noviembre de 2017 con sus 44 tripulantes a bordo en el Atlántico Sur, en una de las tragedias más resonantes de la historia de la fuerza. Desde entonces, la Armada no cuenta con ninguna unidad de este tipo en condiciones de operar, una situación que la deja en clara desventaja estratégica en el Atlántico Sur, una zona de interés directo para la defensa nacional y con disputas de soberanía vigentes.
Recuperar esa capacidad no es solo una cuestión de prestigio institucional. Los submarinos convencionales cumplen funciones que ningún otro activo naval puede reemplazar: inteligencia, vigilancia submarina, negación de área y disuasión. Para un país con más de 4.700 kilómetros de costa y pretensiones sobre las Islas Malvinas, carecer de submarinos operativos es una brecha difícil de justificar.
Qué significa la autorización de crédito
La inclusión en el presupuesto no equivale a una decisión de compra. Una autorización de crédito de este tipo habilita al Ejecutivo a contraer compromisos financieros por ese monto, pero el proceso de selección de proveedor, negociación contractual y eventual desembolso viene después. En la práctica, es el primer paso administrativo sin el cual nada puede avanzar formalmente.
Los oferentes más probables en el mercado de submarinos convencionales son varios: el Scorpène de Naval Group (Francia), el U-212 de ThyssenKrupp Marine Systems (Alemania), el S-80 de Navantia (España) y opciones surcoreanas o turcas de creciente presencia en mercados emergentes. Sin embargo, las fuentes disponibles no identifican ningún proveedor ni modelo seleccionado hasta el momento, por lo que cualquier referencia a un candidato concreto sería especulación.
Infraestructura para los F-16
Staff Sgt. Taylor Solberg — Public domain
Dentro del mismo proyecto presupuestario, el área de alistamiento prevé aproximadamente USD 5,5 millones para modernizar la infraestructura de la VI Brigada Aérea en Tandil y el Área Material Río Cuarto de Las Higueras. Ambas instalaciones están vinculadas a la operación de los F-16 que Argentina adquirió a Dinamarca, cuyas primeras unidades ya llegaron al país. Adaptar hangares, talleres y sistemas de apoyo en tierra es una condición operativa básica para sostener la flota a largo plazo.
Un presupuesto de Defensa en expansión
El monto global de USD 2.833 millones para Defensa en 2027 refleja una tendencia de recuperación del gasto sectorial tras años de recortes. La magnitud de la partida submarina, que equivale a más del 80% del presupuesto total de Defensa, indica que el proyecto de tres unidades no se financiaría en un solo ejercicio presupuestario, sino que la autorización abre la puerta a compromisos plurianuales. Ese esquema es habitual en adquisiciones de este tipo a nivel internacional: los contratos se firman con desembolsos escalonados a lo largo de varios años de construcción y entrega.
El Congreso deberá aprobar el proyecto para que la autorización tenga efecto. Recién entonces comenzaría, en serio, la carrera por definir qué submarino comprará Argentina y a quién.