El Proyecto de Ley de Presupuesto General de la Administración Nacional para el Ejercicio 2027, ingresado al Congreso, asigna $3.778.590,5 millones a la función Defensa. Eso equivale a unos USD 3.500 millones y representa un incremento del 24,4% frente al presupuesto vigente de 2026, aunque por debajo del crecimiento del gasto total del Estado, que trepa al 25,2%. Con la inflación del 18,0% que proyecta el propio texto del proyecto, el aumento real en términos de poder adquisitivo es positivo pero moderado.
La apuesta naval
El dato que concentra la atención del sector es la partida destinada al poder naval. El presupuesto proyectado autoriza fondos para la construcción de tres submarinos y dos fragatas, lo que configuraría la mayor inversión en capacidades de superficie y submarinas de las últimas décadas para la Armada Argentina. Se trata de asignaciones presupuestarias dentro de un proyecto que todavía debe ser aprobado por el Congreso, no de contratos cerrados ni entregas confirmadas: los montos son estimados y el programa depende de la sanción legislativa.
El déficit de capacidades de la Armada viene acumulándose desde los años noventa, cuando la contracción presupuestaria prolongada dejó a la fuerza sin posibilidad real de sostener ni modernizar su flota. La tragedia del ARA San Juan en noviembre de 2017, que puso en evidencia el estado crítico de la flota submarina argentina, aceleró la discusión política sobre la necesidad de reequipamiento naval. Sin embargo, los ciclos de crisis económica que siguieron postergaron cualquier inversión de magnitud. Que un presupuesto incluya partidas de esta escala para construcción de submarinos y fragatas marca, al menos en términos de intención formal, un cambio de dirección respecto de esa tendencia.
Un ejercicio de infantería de marina
Government of India — GODL-India
En paralelo al debate presupuestario, la Armada Argentina llevó adelante un ejercicio de respuesta ante emergencias que combinó escenarios de inundaciones, derrumbes y contaminación industrial. La actividad fue supervisada por el contraalmirante Carlos Eduardo Gómez Nolasco, comandante de la Infantería de Marina, junto con el capitán de navío Jorge Eduardo Roscoe, comandante de la Brigada Anfibia de Infantería de Marina.
El dispositivo integró personal y medios del Hospital Naval Puerto Belgrano, el Batallón de Infantería de Marina n.º 2, el Batallón de Comunicaciones n.º 1, la Compañía de Ingenieros Anfibios, la Policía Militar del Batallón de Seguridad de la Base Naval Puerto Belgrano y la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Helicópteros. Esta última aportó el componente aéreo del ejercicio.
La compañía operativa empleó drones para tareas de reconocimiento y vigilancia sobre los sectores afectados del escenario simulado. Según explicó la capitán de corbeta Natalia Liliana Godoy, jefa de Operaciones del Batallón de Infantería de Combate Anfibio (BICA), esos medios permitieron obtener información sobre zonas específicas, reforzar la seguridad del Centro de Evacuados y detectar áreas que requerían asistencia o evacuación.
El adiestramiento cubrió comando y control, sanidad, seguridad, logística, descontaminación y evacuación. También incluyó gestión de medios de comunicación, con el objetivo de familiarizar al personal con la presencia de periodistas durante una emergencia e incorporar el manejo de información pública a la práctica operativa.