La Facultad de Ingeniería del Ejército (FIE) organiza el primer Congreso de Ciberdefensa de Argentina, una iniciativa que busca establecer un foro de referencia para el debate sobre los desafíos que el ciberespacio plantea a la seguridad nacional. Sus organizadores, el general de brigada (R) OIM Aníbal Luis Intini y el coronel (R) OIM César Daniel Cicerchia, explicaron que el congreso nace de un diagnóstico concreto: el papel que el ciberespacio ha adquirido en los conflictos modernos y en las estrategias de defensa de los Estados obliga a generar instancias nacionales de análisis y formación que hoy no existen con ese nivel de especificidad.
Los ejes del debate
El evento abordará cinco grandes áreas. Soberanía digital, ciberoperaciones, inteligencia artificial aplicada a la defensa, desinformación y guerra cognitiva son los ejes sobre los que girarán las exposiciones y los debates. La combinación no es casual: refleja las líneas de tensión que atraviesan los conflictos contemporáneos, donde la disputa no se limita al terreno físico sino que se extiende a redes, sistemas críticos, narrativas de información y capacidades de procesamiento automatizado.
La guerra cognitiva, en particular, representa uno de los campos de mayor expansión en los últimos años. Estados y actores no estatales han desarrollado capacidades para influir en la percepción de poblaciones y tomadores de decisión a través de campañas de desinformación coordinadas, muchas veces apoyadas en herramientas de inteligencia artificial que permiten producir y distribuir contenido a escala. Para las fuerzas armadas, entender y contrarrestar esas capacidades se volvió tan relevante como las habilidades de combate convencional.
Por qué ahora
Argentina llega a este congreso con una agenda de ciberdefensa que se fue articulando de manera gradual en los últimos años, pero sin un espacio de convergencia institucional a la altura de lo que el tema demanda. La FIE, como ámbito académico-militar, ocupa un lugar natural para liderar ese proceso: combina formación técnica de ingeniería con inserción en la estructura del Ejército Argentino, lo que le permite convocar tanto a especialistas civiles como a cuadros militares con experiencia operativa.
El contexto internacional empuja en la misma dirección. Conflictos como el de Ucrania demostraron que las operaciones en el ciberespacio no son un complemento menor de la guerra convencional sino una dimensión integrada desde el primer día: ataques a infraestructura crítica, interferencia en sistemas de comunicación, campañas de desinformación masiva y operaciones de influencia forman parte del repertorio estándar de los contendientes. Países de la región con mayores recursos en defensa, como Brasil y Chile, llevan años invirtiendo en capacidades de ciberdefensa y en estructuras doctrinales específicas. Argentina busca acelerar ese proceso.
Un punto de partida
La iniciativa de la FIE no es solo un evento académico. Sus organizadores la presentan como el inicio de un espacio sostenido de debate, lo que sugiere la intención de darle continuidad más allá de esta primera edición. Establecer un foro de referencia implica también construir una comunidad de práctica: investigadores, ingenieros, analistas de inteligencia, juristas especializados en derecho internacional aplicado al ciberespacio y oficiales con experiencia en operaciones digitales que puedan compartir conocimiento y desarrollar una doctrina nacional coherente.
En ese sentido, el congreso apunta a un déficit real. La ciberdefensa requiere de formación continua y actualización permanente, porque el entorno tecnológico evoluciona más rápido que los ciclos doctrinales tradicionales. Generar una instancia anual de convergencia entre el ámbito académico, las fuerzas armadas y el sector civil especializado es una de las formas más directas de cerrar esa brecha sin esperar a que el Estado construya desde cero una estructura institucional completa.