Javier Milei viaja a Nueva York para participar de la Asamblea General de la ONU con una variable diplomática que trasciende la agenda habitual del foro multilateral. Sus agendas en la ciudad coinciden con la de Donald Trump, y desde el entorno presidencial argentino no se descarta que ambos mandatarios se reúnan para abordar el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas.
Trump y la disputa por las islas
Trump ya había exhibido voluntad de involucrarse en la disputa diplomática entre Argentina y el Reino Unido. El presidente estadounidense calificó de "desastre potencial" un eventual agravamiento del conflicto, una señal que Buenos Aires recibió con atención y que generó reacciones inmediatas en el gabinete nacional.
El ministro de Defensa, Carlos Presti, interpretó esas declaraciones como una señal constructiva. Para Presti, los dichos de Trump apuntan a "una solución pacífica" del diferendo, no a una escalada. La lectura oficial argentina es, por ahora, optimista respecto del papel que Washington podría jugar como interlocutor o facilitador en una disputa que lleva décadas sin movimiento diplomático sustantivo.
La agenda paralela en Estados Unidos
Milei tiene prevista también una serie de apariciones en el marco de lo que la Casa Rosada llama la "batalla cultural". Dos eventos lo esperan en suelo estadounidense antes o durante la Asamblea. Uno es en Washington, organizado por La Derecha Diario tras la salida de Santiago Cerimedo de esa publicación. El otro es en Nueva York, al que fue invitado a instancias de una fundación norteamericana de relevancia, para aprovechar su presencia en la ciudad por la reunión de la ONU.
Que Malvinas aparezca como telón de fondo de esa gira tiene una lógica propia. El reclamo argentino sobre el archipiélago del Atlántico Sur es uno de los pocos temas de política exterior donde existe un amplio consenso interno, y la posibilidad de que Trump lo coloque en su radar diplomático representa una oportunidad que ningún gobierno argentino desaprovecharía.
La base naval de Ushuaia
En la misma aparición pública, Presti aportó otro dato de peso en materia de defensa. Confirmó que la construcción de la Base Naval Integrada en Ushuaia comenzará en enero de 2027. El proyecto tiene una lógica estratégica directa con la cuestión Malvinas y con la presencia militar argentina en el Atlántico Sur: Ushuaia es el punto más austral del país y el acceso natural a las aguas que rodean el archipiélago disputado. Una base operativa en esa ubicación reforzaría la capacidad de proyección y vigilancia de la Armada en la región, algo que el Estado argentino viene postergando desde hace años por restricciones presupuestarias.
El anuncio de una fecha concreta, enero de 2027, le da al proyecto un horizonte más firme que los planes anteriores, aunque la obra en sí recién arrancará. La coincidencia de ese anuncio con el momento en que Milei lleva el tema Malvinas a la ONU y Trump lo menciona en voz alta no parece casual: el gobierno argentino busca mostrar que la presión diplomática viene acompañada de inversión real en capacidades soberanas en el sur.
La semana que viene dirá si el encuentro entre Milei y Trump efectivamente se concreta y qué forma toma. Por ahora, la señal política está dada en ambas direcciones.