El Grupo de Artillería Blindado 11 del Ejército Argentino ejecutó ejercicios de tiro en la soledad patagónica, poniendo en funcionamiento dos plataformas de artillería pesada de 155 mm: los vehículos de combate autopropulsados VCA Palmaria y las piezas remolcadas CITER del mismo calibre. El objetivo declarado fue el adiestramiento de tiro y la actualización permanente de los sistemas de dirección de tiro que equipa a los cañones autopropulsados.
Un sistema con historia italiana
U.S. Army Armor Center — Public domain
El VCA Palmaria es el eje de la capacidad de artillería autopropulsada del Ejército Argentino desde su incorporación a fines de la década de 1980. Se trata de un cañón autopropulsado de 155 mm desarrollado por la empresa italiana OTO Melara, montado sobre el chasis del tanque OF-40. Argentina adquirió una cantidad de estas piezas que le permitió dotar a unidades como el Grupo de Artillería Blindado 11, con asiento en la región patagónica. La denominación VCA corresponde a la designación local: Vehículo de Combate de Artillería.
La CITER, por su parte, es una pieza remolcada de 155 mm de origen también italiano, desarrollada por la misma OTO Melara. Su nombre proviene de Cañón de Infantería y Tiro de Enfilada Remolcado, aunque en la práctica el Ejército Argentino la emplea como artillería divisional de apoyo. Compartir calibre con el Palmaria tiene una ventaja logística concreta: ambos sistemas pueden operar con la misma munición, lo que simplifica el abastecimiento en operaciones conjuntas o ejercicios combinados.
Adiestramiento en el sur profundo
La Patagonia impone condiciones ambientales exigentes para cualquier ejercicio terrestre: vientos fuertes, amplias diferencias térmicas y terreno abierto que pone a prueba tanto al personal como al equipo. Ejercitar la artillería en ese entorno no es casual. El Grupo de Artillería Blindado 11 tiene responsabilidad operacional sobre una zona de enorme extensión geográfica y baja densidad de infraestructura, lo que hace que el adiestramiento en terreno real sea especialmente relevante para mantener la aptitud de combate.
La actualización de los sistemas de dirección de tiro que menciona el Ejército como parte del objetivo del ejercicio apunta a uno de los puntos históricamente más sensibles de la artillería argentina: la precisión y la velocidad de cálculo balístico. Los sistemas de dirección de tiro modernos integran datos de posición GPS, condiciones meteorológicas y parámetros de la munición para mejorar la exactitud de cada disparo sin depender exclusivamente del cálculo manual de los artilleros. Mantener esos sistemas actualizados y al personal entrenado en su uso es parte del ciclo de alistamiento que unidades como el Grupo 11 deben sostener de forma periódica.
Este tipo de ejercicios de tiro real, con munición efectiva, constituye el estándar mínimo para certificar la aptitud de fuego de una unidad de artillería. Sin práctica con disparo real, el adiestramiento queda limitado a simulaciones que, aunque útiles, no reproducen todas las variables de un fuego de combate.