El 10 de septiembre de 2026, el Gobierno de Santiago entregó dos vehículos blindados Roshel Senator de fabricación canadiense a la Policía de Investigaciones (PDI) para reforzar operativos de alto riesgo en la Región Metropolitana. La ceremonia fue encabezada por el gobernador Claudio Orrego, el director general de la PDI, Eduardo Cerna, y el consejero regional Felipe Obal, dos días después de que las unidades hubieran sido exhibidas públicamente en la Seguridad Expo 2026 del 8 de septiembre.
Artillería pesada al sur
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En paralelo, el Ejército de Chile completó una operación logística de envergadura hacia la Región de Aysén, una de las zonas más australes y aisladas del territorio nacional. La carga incluyó obuses Soltam M-71 de 155 mm, explosivos, vainillaje, vestuario y equipo, todo transportado en la barcaza LST-92 Rancagua de la Armada desde Talcahuano hasta Puerto Chacabuco. Desde ese puerto, personal de la IV División de Ejército continuó el traslado por vía terrestre hacia unidades logísticas en la región, en coordinación con la empresa marítima Oxxean. La operación combinó transporte terrestre y marítimo para sostener las capacidades operativas de las unidades desplegadas en esa zona.
Marina lista para la Parada
Mientras tanto, la Brigada Anfibia Expedicionaria (BAE) de la Armada de Chile entrenaba en el Fuerte IM Contraalmirante Félix Aguayo Bastidas, en Concón, para participar en la Gran Parada Militar 2026. El evento está previsto para el 19 de septiembre desde las 11:30 en la Elipse del Parque O'Higgins de Santiago, y será encabezado por primera vez por el presidente José Antonio Kast junto al comandante en jefe del Ejército, general Pedro Varela.
La construcción naval como política de Estado
Kast también reafirmó en los últimos días su apuesta por la industria naval nacional. Visitando instalaciones del astillero Asenav, el mandatario subrayó que la construcción naval va más allá de la soberanía marítima y genera conocimiento especializado y empleo. Planteó convertirla en un polo de desarrollo capaz de atraer buques para reparación en la zona sur, con una planificación de largo aliento que apunte a los próximos cinco, diez o quince años. El ministro Barros complementó el mensaje destacando a Asenav como ejemplo de eficiencia y trabajo conjunto entre empresa, trabajadores y técnicos.
La advertencia de Desbordes
Pero detrás de esa actividad sostenida apareció una voz crítica. El exministro de Defensa y actual alcalde de Santiago, Mario Desbordes, advirtió en una entrevista con La Segunda que el problema no es que los países vecinos inviertan en defensa, sino que Chile deje de mantener el nivel que le otorga capacidad de disuasión. El diagnóstico llega en un momento preciso: Perú avanza con la incorporación de cazas F-16 Block 70 y material de origen coreano, mientras Argentina recupera capacidades aéreas, terrestres y de proyección después de años de abandono presupuestario.
El señalamiento de Desbordes no es menor viniendo de alguien con experiencia directa al frente del Ministerio de Defensa. Chile históricamente sostiene una política de defensa basada en la disuasión, que depende de mantener un equilibrio regional relativo. Cuando los vecinos aceleran su ritmo de modernización y el propio país no lo replica, esa ecuación se mueve. La pregunta que abre la semana, más allá de los blindados entregados y los obuses enviados al sur, es si la suma de estos movimientos alcanza para sostener ese nivel, o si el gap se está ensanchando.