El 114° aniversario de la Fuerza Aérea Argentina fue la ocasión para confirmar que el proceso de incorporación de aviones cisterna KC-135R Stratotanker avanza en concreto. El jefe del Estado Mayor General, brigadier general Gustavo Javier Valverde, señaló que "estamos trabajando" para concretar la adquisición y que ya se firmaron los documentos correspondientes. Esa referencia apunta a la Letter of Request (LOR) rubricada meses atrás con los Estados Unidos, que fija el requerimiento formal para obtener hasta dos aeronaves KC-135R pertenecientes a la Fuerza Aérea estadounidense.
La modalidad prevista es la denominada Ramp to Ramp, también conocida como hot transfer, una transferencia directa que permitiría incorporar las aeronaves en un plazo relativamente corto una vez que estén disponibles.
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Por qué importa el KC-135R
ZLEA — CC BY-SA 4.0
El KC-135R Stratotanker es un avión cisterna de cuatro motores, desarrollado originalmente en los años 50 y modernizado en sucesivas variantes a lo largo de las décadas. Opera como plataforma de reabastecimiento en vuelo y es uno de los pilares de la logística aérea de largo alcance de la Fuerza Aérea estadounidense, que todavía depende en gran medida de esta flota mientras avanza, con demoras, hacia su reemplazo por el KC-46A Pegasus.
Para la Argentina, la lógica de la adquisición es doble. Por un lado, ampliar el radio de acción de los 24 cazas F-16A/B MLU provenientes de Dinamarca, que están en proceso de incorporación y constituyen hoy el eje central de la aviación de combate nacional tras la baja de los A-4AR. Un caza sin reabastecimiento en vuelo queda limitado a su autonomía propia; sumar un Stratotanker cambia ese cálculo de manera sustancial. Por el otro, los KC-135R podrían aliviar a la flota de K/C-130H, aviones que acumulan un desgaste considerable y que hoy cargan con buena parte de las misiones de transporte y apoyo logístico.
El foco sigue en los F-16
ZLEA — CC BY-SA 4.0
El esfuerzo presupuestario principal de la Fuerza Aérea está concentrado en los F-16. Eso no es menor: la incorporación de 24 cazas implica una cadena de gastos que incluye piezas, entrenamiento, infraestructura y adaptaciones logísticas que demandan tiempo y recursos. En ese contexto, la adquisición de los KC-135R se perfila como una prioridad creciente pero subordinada, al menos en términos de tiempos y presupuesto disponible.
Valverde también destacó en el acto del aniversario que la Fuerza Aérea mantiene presencia en todo el territorio nacional con operaciones de vigilancia, campañas antárticas, búsqueda y rescate, apoyo a la población civil y misiones internacionales. Ese espectro amplio de responsabilidades es parte del argumento de fondo para reforzar tanto la aviación de combate como la de transporte y apoyo.
Un proceso con incógnitas
Andrew Thomas from Shrewsbury, UK — CC BY-SA 2.0
La adquisición enfrenta al menos una variable que escapa al control argentino: la disponibilidad efectiva de aeronaves KC-135R en la variante requerida dentro del inventario de la Fuerza Aérea estadounidense. La USAF gestiona una flota envejecida que sigue siendo operativamente necesaria mientras el KC-46A Pegasus no termina de madurar, lo que achica el margen para desprenderse de unidades. La LOR está firmada y el proceso está iniciado, pero los tiempos concretos dependerán de esa disponibilidad y de que se completen los estudios correspondientes.
Fuentes: Infodefensa, Defensa y Armas
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