Con la participación de más de 30 especialistas civiles y militares, la Fundación Argentina Azul celebró en Mar del Plata las Jornadas de Intereses Marítimos Argentinos. El encuentro, que se extendió durante dos días en el marco del Día de los Intereses Argentinos en el Mar, puso sobre la mesa una pregunta que vuelve con cierta periodicidad en los círculos de defensa y geopolítica: ¿qué lugar ocupa el Atlántico Sur en la estrategia nacional?
El proyecto que lo enmarca
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En la apertura, el presidente de la fundación, Carlos Traboulsi, presentó el Proyecto Argentina Azul, una iniciativa estructurada en torno a tres ejes. Conocimiento, protección y desarrollo. Traboulsi fue directo al definir el propósito: "Hoy nos convoca la Fundación Argentina Azul, cuyo objetivo es concientizar y llevar adelante la construcción del país desde una nueva visión estratégica en la que el mar asuma un rol coprotagónico dentro de la matriz productiva e industrial".
La propuesta no es solo declarativa. El proyecto apunta a darle al espacio marítimo un lugar permanente dentro de la planificación del Estado, algo que históricamente quedó subordinado a la agenda continental.
Paneles y voces militares
Las conferencias se organizaron en paneles temáticos que integraron perspectivas jurídicas, científicas, educativas, productivas y de defensa. Entre los oradores principales estuvieron el vicealmirante Carlos Gabriel Funes y los contraalmirantes Eduardo Ignacio Llambí, Hernán Jorge Montero y Fernando Enrique Pérez Kühn. Sus exposiciones cubrieron estrategia naval, educación marítima, investigación científica marina y seguridad en el mar.
El hilo conductor fue la necesidad de coordinar las capacidades del Estado con las del mundo académico y las Fuerzas Armadas. Los ponentes insistieron en consolidar mecanismos de cooperación que le den continuidad a una política marítima más allá de los cambios de gobierno.
El legado de Storni
Las jornadas también recordaron la figura del vicealmirante Segundo Storni, cuya obra fundacional del pensamiento geopolítico marítimo argentino sigue siendo referencia obligada en estos debates. Storni sostuvo, a principios del siglo XX, que el desarrollo nacional dependía de que Argentina tomara conciencia de su condición marítima. Esa tesis nunca se tradujo del todo en política de Estado, y es ese vacío el que encuentros como este intentan señalar.
El Atlántico Sur no es un espacio geopolítico menor. La disputa por las Islas Malvinas le da una dimensión de soberanía activa, mientras que los recursos pesqueros, los yacimientos de hidrocarburos en la plataforma continental y las rutas de navegación que conectan los océanos Atlántico y Pacífico lo convierten en un área de interés estratégico con múltiples capas. Sin una doctrina marítima coherente y sostenida en el tiempo, ese potencial queda fragmentado entre distintos organismos sin una visión unificada.
Un puntapié, no un cierre
En la clausura, Traboulsi marcó el tono con el que la fundación quiere que se interprete lo ocurrido. "Esto tiene que ser el puntapié inicial", afirmó, subrayando que las jornadas no debían quedar como un evento aislado sino como el arranque de un proceso sostenido de colaboración institucional.
El encuentro cerró con un consenso entre los participantes sobre la necesidad de articular conocimiento científico, protección de recursos y desarrollo económico en una política de Estado coherente para el Atlántico Sur. La distancia entre ese consenso y su implementación concreta es, en Argentina, una brecha que estas iniciativas buscan empezar a cerrar.
Fuentes: Defensa y Armas
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