Anduril Industries recibió un contrato del Ejército estadounidense por hasta 1.800 millones de dólares para continuar expandiendo el Next Generation Command and Control, conocido como NGC2. El anuncio se conoció el 13 de octubre de 2026 y representa uno de los compromisos contractuales más grandes que la empresa de defensa tecnológica haya recibido del Ejército hasta ahora.
Qué es el NGC2
El NGC2 es la plataforma con la que el Ejército busca modernizar la forma en que sus comandantes procesan información y toman decisiones en el campo de batalla. En lugar de sistemas fragmentados que no se hablan entre sí, la idea es integrar en un mismo ecosistema los datos de sensores, comunicaciones y análisis para que los comandantes puedan actuar más rápido y con mayor claridad. Anduril, una empresa relativamente joven en el sector de defensa estadounidense pero que viene ganando contratos significativos en los últimos años, es el contratista principal de este programa.
El Pacífico como eje
Anduril
Mientras el Ejército avanza con el despliegue del NGC2, el I Cuerpo del Ejército estadounidense, con sede en Fort Lewis, Washington, ya está recibiendo componentes del sistema. El teniente general Matt McFarlane, comandante de esa unidad, fue directo sobre qué problema concreto intenta resolver el NGC2 en ese teatro de operaciones. Según declaró en diálogo con DefenseScoop, lo que más preocupa al I Cuerpo es la "tiranía de la distancia y la disrupción" en el Pacífico. Para McFarlane, lo que diferencia al NGC2 de lo anterior no es solo la tecnología en sí, sino "el alcance y la escala" del sistema.
Eso no es un detalle menor. El Pacífico impone condiciones radicalmente distintas a las de Europa o Medio Oriente: distancias enormes entre islas y bases, ambientes electromagnéticos complejos donde el enemigo puede interrumpir comunicaciones, y la necesidad de coordinar operaciones combinadas con aliados dispersos en una geografía extensa. Un sistema de comando y control que no pueda operar en condiciones de disrupción de comunicaciones pierde utilidad precisamente cuando más se lo necesita.
Anduril y el nuevo mapa de la defensa tecnológica
Anduril es parte de una generación de empresas de tecnología de defensa que en los últimos años viene desafiando el dominio tradicional de contratistas históricos como Lockheed Martin, Raytheon o Northrop Grumman. Fundada en 2017 por Palmer Luckey, quien antes creó Oculus VR, la empresa apostó desde el principio a software, inteligencia artificial y sistemas autónomos. El contrato del NGC2 consolida ese posicionamiento: ya no solo construye drones o sensores de perímetro, sino que empieza a tocar la arquitectura de mando mismo, que históricamente fue territorio de los grandes contratistas establecidos.
El monto de hasta 1.800 millones de dólares no implica que toda esa cifra vaya a ejecutarse de inmediato: este tipo de contratos suelen estructurarse por tramos u opciones que el Ejército puede ejercer o no según los resultados de las etapas previas. Pero el techo contractual marca la dimensión del compromiso y la dirección en que el Ejército apunta su inversión en capacidades de mando para los próximos años.